Más de 45 millones de dolorosos parpadeos
La ONU registró el año pasado 45,2 millones de personas en situación de desplazamiento forzoso, una cifra récord en los últimos 18 años. Se alcanzó, en gran medida, debido a la guerra en Siria. Pedro Luque.
Cada vez que parpadeamos, una persona en el mundo tiene que huir de su hogar. Cada cuatro segundos, alguien se ve obligado a cambiar su vida de forma radical. Sumados –parpadeos o segundos, da igual– son 23 mil desplazados al día, más de 45 millones de personas que estuvieron en condición de desplazamiento forzoso a lo largo de 2012, la cifra más escandalosa en casi dos décadas.
El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) explica que este nefasto récord, registrado en el informe Tendencias Globales 2012, se debe sobre todo a la guerra, que es fuente principal de los desplazamientos.
Por eso no sorprende saber que el 55 por ciento del total de refugiados son originarios de Afganistán, Somalía, Irak, Siria y Sudán, en ese orden. En contrapartida, los países más receptores de refugiados son Pakistán, Irán, Alemania y Kenia.
El Día Mundial del Desplazado, que se conmemoró el jueves, fue la excusa de Acnur para recordarle al mundo que el año pasado se dieron 7,6 millones de nuevos casos de refugiados y desplazados internos. Sumados a los que siguen en esta angustiante situación desde tiempo atrás, en 2012 se registraron 15,4 millones de refugiados, 937 mil solicitantes de asilo y 28,8 millones de desplazados internos. Hay que remontarse hasta 1994 para encontrar cifras similares.
En este entretejido de datos, los que corresponden a los niños representan uno de los desafíos más urgentes: el 46 por ciento del total de los refugiados del año pasado fueron chicos. Además, se registró la cifra récord de 21.300 peticiones de asilo de menores que no estaban acompañados por sus padres.
Para ponerles rostro a las frías cifras, la ONU lanzó una campaña que plantea un interrogante: “¿Qué te llevarías si tuvieras sólo un minuto para abandonar tu casa?”, la simple, pero difícil, pregunta que deben afrontar miles de personas cada día. La campaña de Naciones Unidas se completa con fotografías de refugiados que posan junto al objeto que eligieron cargar y que les salvó la vida. Magbola Alhadi, por ejemplo, escapó de Sudán junto con sus tres hijas y decidió llevar una olla, un objeto no tan pesado y suficientemente grande como para cocinar para todos.
La pesadilla siria. Los números de 2012 son críticos, pero 2013 comenzó aun peor: la cantidad de sirios que abandonaron sus casas para huir a otros países durante la primera mitad de este año ya iguala la cifra total de personas que se exiliaron en todo el mundo durante el año pasado.
Mientras las potencias mundiales posponen una y otra vez las discusiones sobre la forma de intervenir en el conflicto interno, el ritmo de salidas del país no frena, como así tampoco los cálculos de víctimas mortales.
Según la ONU, más de 93 mil personas murieron en Siria desde marzo de 2011, cuando comenzó este conflicto que, en la actualidad, obliga a salir del país a unas siete mil personas cada día.
A ese ritmo, a fin de año habrá 3,5 millones de refugiados sirios, la mayoría de ellos en el Líbano, donde ya conforman el 20 por ciento de la población.
Siria se está vaciando. Sus habitantes buscan resguardo fronteras afuera, mientras el mundo observa cómo un país se destruye a sí mismo.
Mientras esta guerra no se detenga, la única solución para millones de personas es la admisión humanitaria y temporal en otro lugar. La esperanza de aquellos que logran escapar de la violencia es volver algún día, aunque los porcentajes no son alentadores: el año pasado, 2,7 millones de personas lograron poner fin a su condición de exiliados en el mundo, pero otros 7,6 millones de personas huyeron de sus casas.

