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Marine Le Pen hace caer el “dique republicano”

La centroderecha mantiene sus candidatos en la segunda vuelta para no favorecer a los socialistas. Así, crecen las chances de los ultras del Frente Nacional.

29 de marzo de 2014 a las 12:01 a. m.
Miguel Mora*
Marine Le Pen hace caer el “dique republicano”
Convincente. Marine dio al “lepenismo” un matiz que no escandaliza como antaño (AP / Archivo).

El frente republicano ya no existe. Durante más de 30 años, el partido de Jean-Marie Le Pen era considerado y tratado como un demonio apestado por sus adversarios. Ahora, la sana costumbre de que uno de los dos grandes partidos renuncie a presentar a sus candidatos en las triangulares de la segunda vuelta para que los electores levanten un muro votando por el aspirante "republicano" contra la extrema derecha pasó a mejor vida. De cara a la ronda decisiva de las municipales de mañana, Jean-François Copé, líder de la Unión por un Movimiento Popular (UMP), ha preferido mantener la táctica del ni-ni y no retirará a sus candidatos: ni a favor del Partido Socialista ni a favor del Frente Nacional (FN). Esta deriva de la UMP, iniciada en la época del declive de Nicolas Sarkozy, pone en el mismo plano a la extrema derecha y a los socialistas, y contribuye a legitimar las ideas de Marine Le Pen, que ha conseguido así su primer objetivo: disfrazar la doctrina de extrema derecha, darle una capa de normalidad, y convertirse en una alternativa política tan presentable como otra cualquiera. Hace 10 años, tres de cada cuatro franceses pensaban que el Frente Nacional era un peligro para la democracia; hoy, la proporción ha bajado a uno de cada dos. La hija del fundador y presidenta del partido desde 2011, más inteligente y sibilina que su padre, es la gran artífice de ese cambio estético. Aunque de la pátina azul Marine todavía asoman grietas, y a menudo aparecen candidatos y votantes filonazis en sus filas, su gran éxito ha consistido en inocular cada vez más el virus en la sociedad y los partidos.Al final de la campaña de las presidenciales de 2012, Sarkozy contribuyó a la "lepenización de los espíritus" al hacer suyas diversas ideas y proclamas xenófobas, eurohostiles y proteccionistas (Francia para los franceses, Made in France , las raíces cristianas de Francia...) del FN.

Recurso remanido

Pero si Sarkozy recurrió a los desalojos de gitanos para luchar por su reelección, Manuel Valls, actual ministro del Interior, e incluso el presidente François Hollande, no han dudado en hacer lo mismo para intentar ganar popularidad en los últimos meses. Los resultados parciales de las municipales parecen mostrar que, como solía decir Jean-Marie Le Pen, “la gente prefiere el original a la copia”. Ahora, los socialistas intentan frenar la nueva ola lepenista aplicando en solitario la vieja estrategia del frente republicano.

Los escándalos que sacuden a la UMP –y, en menor medida, al PS–; la hábil retórica antisistema de Le Pen, que acusa a los grandes partidos de seguir políticas económicas idénticas; el giro neoliberal de Hollande, y la persistencia del desempleo y el estancamiento son otros factores que explican la progresión del FN. El austericidio impuesto por Berlín y Bruselas, y la rabia de los jóvenes y los que se sienten excluidos hacen el resto.

En vísperas de comicios

El gobernante Partido Socialista (PS) busca movilizar a sus electores para que concurran a votar y evitar una dura derrota. En tanto, la hipótesis de cambios en el gobierno se vuelve más factible y la ultraderecha continúa en el centro de la escena.

*El País, de Madrid