Maduro desató otra crisis diplomática con España
Madrid retiró a su embajador en Caracas por los insultos del presidente venezolano contra Rajoy. Lo llamó “basura racista, corrupta y colonialista”.
Madrid, Caracas. El gobierno español decidió elevar un escalón su respuesta a los reiterados exabruptos del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro. La Cancillería del país europeo llamó a consultas a su embajador en Caracas, Antonio Pérez Hernández, por los últimos insultos de Maduro al jefe del Ejecutivo en funciones, Mariano Rajoy, a quien tachó el jueves de "racista, basura corrupta y basura colonialista". Lo hizo al término de una marcha chavista contra la Ley de Amnistía, aprobada por el Parlamento venezolano, controlado por la oposición.Según una nota de la Oficina de Información Diplomática, España "lamenta que esta actitud, impropia del respeto que debe regir las relaciones entre gobiernos, se haya convertido en una práctica habitual en el jefe del Estado venezolano"."Racista te dije Rajoy, colonialista te dije Rajoy, basura corrupta te dije Rajoy, a Venezuela se la respeta", bramó Maduro en el Palacio de Miraflores. "En España están aterrados porque surgió una organización y un liderazgo propios", añadió, en aparente referencia al partido Podemos.La vicepresidenta española en funciones, Soraya Sáenz de Santamaría, expresó ayer en una rueda de prensa su "absoluto rechazo" a los insultos de Maduro, aseguró que se convirtieron "en una práctica habitual" del mandatario bolivariano y manifestó su preocupación por la situación que vive el país caribeño.
Y van...
Es la quinta vez que el gobierno español convoca al embajador de Venezuela en Madrid para quejarse por los exabruptos de Maduro.
El 27 de julio del año pasado, España le trasladó su “rechazo y malestar por los inaceptables insultos” de Maduro, que esa vez había tachado a Rajoy de “sicario del pueblo”.
La última vez que lo hizo fue el 22 de enero, cuando Madrid le pidió explicaciones por una visita que hicieron a Caracas varias figuras de Podemos, de Candidatura d’Unitat Popular (CUP) y familiares de presos de ETA. El viaje fue en 2014 y se realizó en un avión de la fuerza aérea venezolana.
Tampoco es la primera ocasión que España llama a consultas a su embajador. Lo hizo hace un año, después de que Maduro acusara a Rajoy de apoyar el terrorismo en Venezuela y formar parte de una conjura internacional contra su gobierno.
Unas declaraciones conciliadoras de Maduro permitieron, semanas después, que el embajador regresara a su puesto.
Venezuela, por su parte, mantuvo a su embajador ausente de Madrid durante cuatro meses, entre octubre de 2014 y febrero de 2015.
Pese a todos estos encontronazos, el gobierno venezolano nunca cumplió su amenaza de tomar medidas contra los intereses españoles en el país, aunque anunció en varias oportunidades su intención de realizar una “revisión exhaustiva” de las relaciones bilaterales. En Venezuela, viven más de 200 mil ciudadanos españoles.
El presunto detonante
La última alusión de Rajoy a la situación venezolana se produjo el 30 de marzo, en un acto por el 80º cumpleaños del premio Nobel Mario Vargas Llosa, cuando aseguró que “el cambio no será completo en América latina sin libertad en Venezuela”.

