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Lula, Rousseff y la política de Brasil dan su adiós a Alencar

La presidenta y su predecesor adelantaron el regreso desde Portugal para encabezar los homenajes. Son los primeros funerales de Estado en Brasilia desde Tancredo Neves.

31 de marzo de 2011 a las 12:01 a. m.
Agencias EFE y AP
Lula, Rousseff y la política de Brasil dan su adiós a Alencar

Brasilia. La clase política de Brasil en pleno se congregó ayer en el Palacio Presidencial de Planalto para homenajear a quien fuera por ocho años vicepresidente, José Alencar, fallecido el martes y destinatario del primer funeral de Estado que se realiza en Brasilia desde 1985. La presidenta Dilma Rousseff y su antecesor, Luiz Inácio Lula da Silva, encabezaron anoche el funeral del ex vice, quien murió por un agresivo cáncer.Rousseff y Lula se unieron a la ceremonia unas 10 horas después de que se abriera la capilla ardiente en la sede del gobierno, debido a que se encontraban en Portugal, donde el ex mandatario recibió diversos homenajes por su empeño en el combate a la miseria.La jefa de Estado y su mentor político llegaron juntos directamente desde el aeropuerto de Brasilia, se acercaron al féretro con los restos de Alencar sin poder ocultar su conmoción y asistieron a una misa de cuerpo presente oficiada por el obispo Dimas Lara Barbosa, secretario general del Episcopado.Como hizo al ser informado sobre la muerte de Alencar, quien lo acompañó como vicepresidente durante toda su gestión gubernamental, entre enero de 2003 y enero de este año, Lula rompió en llanto ante el ataúd y le dio un cariñoso beso en la frente a quien definió como "compañero y hermano".Rousseff, de riguroso negro, no hizo declaraciones y se abrazó a la viuda de Alencar, Mariza Campos Gomes da Silva, durante la misa.El velatorio congregó en el Palacio de Planalto a los familiares de Alencar y a toda la clase política, que se volcó en pleno para rendir homenaje a un hombre que conmovió al país con la entereza que mostró en los últimos dos años frente a un agresivo cáncer abdominal que ya era irreversible.Además de ministros, parlamentarios, gobernadores, prefectos y cientos de políticos que pasaron ante el ataúd con los restos de Alencar, desfilaron unas seis mil personas, en su gran mayoría empleados públicos y ciudadanos que quisieron participar en el homenaje.Alencar murió, a los 79 años, en el Hospital Sirio Libanés de San Pablo donde durante más de una década fue tratado de su enfermedad. Sus restos serán trasladados hacia Belo Horizonte, capital de su estado natal de Minas Gerais, donde serán cremados, según su deseo.En los 51 años de historia de Brasilia, es la segunda vez que el Palacio de Planalto es abierto para funerales de Estado y la primera en que se usa para despedir a un ex vicepresidente. Hasta ayer, sólo Tancredo Neves, elegido presidente de Brasil en enero de 1985, pero quien no llegó a asumir debido a una grave enfermedad que le causó la muerte, había sido velado en la sede del gobierno.