Lula reapareció para levantar a Rousseff
Junto a su candidata, el presidente brasileño cargó con dureza contra la oposición en un acto de campaña.
San Pablo. El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, afirmó que la "elite inconforme" es la que transfiere a la candidata oficialista, Dilma Rousseff, "el odio que acumuló" hacia él, en una campaña de "difamación y mentiras" que la oposición atiza a través de los medios de comunicación. En un acto que encabezó junto a la candidata del Partido de los Trabajadores (PT) en el estado de Pará, Lula dijo que las acusaciones contra Dilma son hechas por "una parte de la elite que no se conforma con que un tornero mecánico, sin diploma universitario, haga más que ellos"."Quieren interrumpir la continuidad de un proceso victorioso", acotó el mandatario, quien retomó la aspereza y la crítica a la oposición que se anticipaba en la campaña para el balotaje del 31 de octubre."Me hacían esas acusaciones en 1989, en 1994, las hicieron en 2002, en 2006. De ahí pensé: 'Ahora acabó, no soy más candidato'. Pero están haciendo contigo (al dirigirse a Rousseff en el acto) lo mismo que hicieron conmigo, que hicieron con Getulio (Vargas), con Joao Goulart y que hicieron con Juscelino (Kubitschek)", se explayó Lula en referencia a tres ex presidentes brasileños.Lula también retomó las críticas a su antecesor, Fernando Henrique Cardoso, al recordar un "presidente que viajaba por el mundo en procura de un título honoris causa y que terminó el mandato sin hacer una única universidad en este país".La presencia de Lula junto a Rousseff es parte de la estrategia del comando del PT por recurrir a la imagen positiva del mandatario, cercana al 80 por ciento, para apuntalar la campaña oficialista y romper la caída de la ventaja sobre el opositor Serra, estimada por las encuestas en unos seis puntos porcentuales.La coordinación de la campaña también definió como prioritarios los estados de Minas Gerais y San Pablo, para evitar que Rousseff pierda votos en los dos mayores colegios electorales del país, donde el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), del candidato opositor José Serra, venció en las elecciones. Otra vez, contra los medios. En la misma línea que Lula, el ex ministro de Justicia y gobernador electo del estado de Río Grande do Sul, Tarso Genro, acusó a la oposición de impulsar un "golpismo político" apoyado por la "manipulación de la información que hacen los grandes medios" contra la candidata Rousseff. "Se parece a la campaña de golpismo político de 1964", dijo Genro, en referencia al golpe militar que derrocó ese año al presidente Joao Goulart e instaló una dictadura que duró hasta 1985."Pero hoy la amenaza es más grave, porque incluye la manipulación de la información con complicidad de la mayor parte de la gran prensa", agregó, al citar la "campaña de difamación" contra Rousseff que le habría impedido ganar en la primera vuelta electoral del 3 de octubre.Genro, una de las figuras más importantes del PT, fustigó al candidato Serra, a quien acusó de buscar una "elección ilegítima con base en la mentira, la calumnia y la difamación". Una guerra religiosa. Rousseff, que parecía encaminada a una fácil victoria en el segundo turno de las elecciones presidenciales, vio su campaña afectada por sectores conservadores religiosos que la vinculan con causas tabú para ellos, como el derecho al aborto. La aspirante apoyada por Lula se reunió con grupos católicos y evangélicos para asegurar que no pretende legalizar el aborto en un eventual gobierno suyo, pero no pudo frenar la difusión de videos y mensajes de Internet que denigran su imagen entre los conservadores.Así, Dilma se estancó en las encuestas de intención de voto para el balotaje, mientras Serra aumenta su caudal de apoyo.

