Los ajustes hacen temblar la coalición que lidera Merkel
Las medidas que adoptó Alemania para frenar la crisis debilitan al gobierno, cuya imagen cae, y amenazan con un quiebre interno.
Las medidas que adoptó Alemania para frenar la crisis debilitan al gobierno, cuya imagen cae, y amenazan con un quiebre interno.
Las opciones son contener los daños o recoger los escombros. Desde que Angela Merkel ganó las elecciones en setiembre de 2009, la Unión Demócrata Cristiana (CDU), su partido hermano bávaro Unión Socialcristiana (CSU), y sus aliados del Partido Liberal (FDP) padecen un desgaste más propio de un gobierno en su tercera gestión que de una coalición recién elegida.
Fueron ocho meses de tropiezos y cada decisión importante sigue generando polémica.
La gestión de la crisis del euro, los recortes sociales introducidos la semana pasada, así como el bloqueo de la rebaja fiscal y otras medidas prometidas en la campaña electoral desataron una lucha política tras otra.
La CDU y el FDP se desmoronan en las encuestas, mientras la prensa dispara con todo.
La última estación del vía crucis de Merkel fue la controversia con su ministro de Defensa, Karl Theodor zu Guttenberg (CSU). El socialcristiano bávaro abogó por la profesionalización de las fuerzas armadas ante el recorte de los presupuestos de Defensa. Merkel se opuso y la prensa recogió rumores de dimisión del ministro.

