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Las sospechas sobre Lula agudizan la crisis de Brasil

El expresidente fue llevado a declarar a una comisaría. Lo investigan por el caso Petrobras.

05 de marzo de 2016 a las 12:05 a. m.
Especial y Agencias AP y Télam
Las sospechas sobre Lula agudizan la crisis de Brasil
(AP).

Brasilia, San Pablo. La investigación abierta hace dos años por lavado de dinero se convirtió en una imparable bola de nieve: salpicó a las mayores empresas del país, implicó a medio centenar de políticos y ayer llegó a su punto crucial: puso en jaque al expresidente Lula da Silva. El terremoto político profundizó la crisis de la principal potencia regional y ahondó la polarización al alcanzar a una de las figuras más importantes de Latinoamérica.Lula se convirtió en el nuevo blanco de la investigación que salpica a la estatal Petrobras. La policía allanó su casa y lo llevó, de forma coercitiva, a declarar por el escándalo de corrupción que desvió más de dos mil millones de dólares de la petrolera."Si quisieron matar a la cobra, no le dieron en la cabeza, le dieron en la cola. Y la cobra sigue viva", aseguró el fundador del Partido de los Trabajadores (PT) tras casi cuatro horas de interrogatorio.Al abandonar la comisaría, buscó el apoyo de sus seguidores en la sede del PT en San Pablo. Allí criticó la "lamentable actuación" del Poder Judicial y confesó que se había sentido "como un prisionero". "Estoy íntimamente afligido, ofendido y ultrajado", manifestó.La policía había allanado varias propiedades del exmandatario, incluyendo el Instituto Lula, como así también casas de sus familiares y algunos allegados. "Si encuentran un real desviado, me alejo del PT (Partido de los Trabajadores)".

Miradas opuestas

Las reacciones llegaron desde todo el arco político. La más disgustada pareció ser la presidenta, Dilma Rousseff, su principal pupila. “Manifiesto mi plena disconformidad con el hecho de que un expresidente, que muchas veces declaró voluntariamente, sea ahora sometido a un innecesario traslado coercitivo”, manifestó.

La Fiscalía cree que el conjunto de indicios contra el exmandatario es “bastante significativo” y que el Instituto Lula recibió cerca de cinco millones de dólares en donaciones de las cinco empresas más implicadas en los desvíos en Petrobras.

El fiscal Carlos Fernando dos Santos Lima agregó que el exjefe de Estado recibió de esas mismas empresas 2,5 millones de dólares como pago por conferencias que dictó.

Mientras el PT convocó a los movimientos sociales para defender a Lula y denunció una “escalada golpista”, la oposición agitó la crisis encendida, desde hace meses, contra el gobierno de Rousseff.

Una red de corrupción

El caso Lava Jato desmanteló la red de corrupción que operó en Petrobras y se fue aproximando a importantes políticos, hasta que llegó a la puerta de la casa de Lula.

Petrobras licitaba con grandes sobreprecios sus obras a empresas constructoras, sobre la base de la política Compre Nacional, implementada por Rousseff cuando era ministra de Energía.

De los presupuestos de miles de millones de reales se desviaba en sobornos un promedio de tres por ciento, que llegaba a manos de empresarios y políticos para que miraran para otro lado. Esto sucedió durante más de 10 años, por eso las sumas son exhorbitantes.

Luego el dinero se blanqueaba a través de negocios, como estaciones de servicio, lavanderías y hoteles. O era transferido al exterior, a Suiza o Hong Kong, a través de un centenar de empresas fachada y cuentas bancarias.

La trama afecta a todo el arco parlamentario, sobre todo al PT y al Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB).

El caso es tan complejo que tiene ramificaciones internacionales y no sólo alcanza a Rousseff y a Lula, sino también a sus predecesores: Fernando Henrique Cardoso y Fernando Collor de Melo.

Lula no se rendirá sin pelear. Anoche anunció que viajará por Brasil para proclamar su inocencia y defender su legado. Este caso determinará su fin político o su redención.