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Largas filas, gélidas temperaturas y el voto de Mitt Romney

El candidato republicano Mitt Romney votó esta mañana en Belmont.

06 de noviembre de 2012 a las 02:50 p. m.
Melisa Cabo, Agencia Télam
Largas filas, gélidas temperaturas y el voto de Mitt Romney

Eran cerca de las 8.30 (10.30 en Argentina) cuando el candidato republicano Mitt Romney llegó a Belmont, su lugar de residencia en Massachusetts, acompañado de su mujer, Ann, para emitir su voto.Los ciudadanos que habían llegado temprano al colegio electoral ubicado en las afueras de Boston, desafiando las bajas temperaturas y realizando largas filas para votar, aprovecharon para saludarlos y escuchar apenas un puñado de palabras del millonario mormón."Me siento muy optimista" acerca de los resultados de la elección, soltó Romney antes de responder en tono jocoso: "Creo que ustedes lo saben", cuando los periodistas le preguntaron por quién había votado.El candidato republicano abandonó rápidamente el lugar para seguir hacia Ohio y Pensilvania, donde realizará dos eventos previo a su regreso a Boston, donde recibirá los resultados de la elección.Mientras tanto, en el pintoresco barrio Back Bay, la biblioteca pública de Boston, convertida en un centro de votación, tuvo sus puertas abiertas a las 7 de la mañana (9 de la mañana en Argentina) según lo establecido por el estado.Desde entonces la gente enfrentó la sensación térmica bajo cero que el sol no lograba aún menguar y formó pacientemente la fila, que se extendía a lo largo de la calle Boylston hasta casi llegar a la otra esquina."Vine a votar a (Mitt) Romney", dijo Liz Praise a Télam al salir apurada de la biblioteca pasadas las ocho de la mañana y luego de cerca de dos horas de espera.La joven, integrante de una minoría republicana que llega al 11% de la población de Massachusetts, aseguró que su decisión estuvo basada en que "Romney lo está haciendo bien y no creo que los últimos cuatro años fueran muy buenos con (Barack) Obama".A un costado de la vereda, un grupo de seguidores de la senadora demócrata Elizabeth Warren, que esta noche definirá también su futuro con el senador republicano a la reelección Scott Brown, sostienen en sus manos varios carteles con el nombre de la candidata mientras hablan con la gente.Así como Barbara Bogba dejó a sus hijos en su casa para colaborar con la campaña de Warren, Eric Chast salió a primera hora de su casa para llegar temprano a la biblioteca pública y acompañar a los voluntarios, tal como lo viene haciendo desde 2008, cuando Obama despertó su atención en las elecciones primarias."Estoy muy orgulloso de lo que hizo Obama", señaló a esta agencia el demócrata, de 25 años, y aunque descarta que el líder de la Casa Blanca ganará la reelección, en caso de que eso no ocurra espera que el candidato republicano haga un buen trabajo.La de Chast no es una posición fácil de encontrar entre los votantes de una elección polarizada y donde los esfuerzos finalizan en un deseo terminante y único de que gane el propio candidato y pierda el otro. Sin puntos intermedios.Ese enojo, posible de ser experimentado al conversar con los votantes o en los eventos de campaña de Obama y Romney en los que esta corresponsal participó en la última semana, "no es nada nuevo", mencionó el joven de Boston."Creo que este año puede ser un poco más polarizado de lo que fue en el pasado, pero también entiendo que a veces la gente puede glorificar el pasado y decir \'estábamos mucho mejor antes´", explicó."Lo que está comprobado -dijo- es que la política negativa funciona".Comicios. Según la zona de la ciudad, algunos centros de votación permanecían llenos y otros, como el colegio de Mission Hill en los suburbios de Boston, eran muy visitados a primera hora y luego quedaban prácticamente vacíos esperando a que los nuevos grupos numerosos regresaran luego del horario de trabajo.Esta noche, el Centro de Convenciones y Exhibiciones de Boston será el escenario donde Romney recibirá la ansiada victoria que busca desde hace más de cinco años, o donde brindará su discurso de derrota en una de las elecciones presidenciales más reñidas de la historia estadounidense.