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La tragedia perdida de Sófocles

En medio de cambiantes mensajes y distintas interpretaciones sobre lo que ocurrirá si gana el Sí o el No, los griegos escribirán mañana un capítulo clave de este intrincado guion.

04 de julio de 2015 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
La tragedia perdida de Sófocles

En esta obra, todos los actores se han metido demasiado en sus papeles. Incluso se los podría acusar de sobreactuación. Pero es que cada quien ensaya la pose más exagerada para ganarse la ovación de la tribuna. Mañana, esa misma tribuna tendrá la inédita posibilidad de escribir otro capítulo de un guion que ya pocos entienden después de tanto palabrerío y de tanto giro inesperado. Muchos consideran que se trata de una genuina tragedia griega, una obra escrita por Sófocles que se perdió en los laberintos del tiempo. Cada vez son menos los que la tildan de comedia con final feliz luego de desencuentros y tropiezos. Indefectiblemente, la lectura ­dependerá del lugar desde donde se mire la obra: un ­exclusivo palco o las gradas más populares.El gobierno de Alexis Tsipras es uno de los actores principales. Ganó los comicios griegos de enero con promesas de acabar con cinco años de políticas de ajuste dictadas desde afuera. Por eso trazó varias líneas rojas a la hora de negociar la deuda que el país tiene con sus acreedores.Pero la presión de los prestamistas fue tanta que el mandatario se vio obligado a cruzar los límites que se había autoimpuesto y ahora puso en manos del pueblo su futuro. Porque, en el fondo, el referéndum de mañana es eso, una votación sobre la continuidad de este gobierno, apenas cinco meses después de asumir el poder. En las formas, es una consulta popular para decirle Sí o No a las condiciones que pretende imponer la troika de acreedores, aunque Tsipras asegura que, sea cual sea el resultado, pactará."Cuanto más fuerte sea el No, mejor será el acuerdo", recalca el mandatario. Esta puede ser la última línea de su libreto. Multipolar El otro protagonista de la obra es la troika financiera, conformada por la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional, que exige estrictas reformas económicas a cambio de ayuda financiera. Pero no se trata de un bloque compacto; es más bien un actor con múltiples personalidades. La alemana Angela Merkel encarna la personalidad más crítica con el gobierno de Grecia. Ella descartó cualquier nueva negociación antes de conocer la opinión de los griegos. Hace tiempo que la mandataria no se esfuerza por ocultar su preferencia por una Eurozona sin Grecia.Además de las insalvables diferencias ­políticas, esta posición tajante de Berlín responde al cambio que experimentó la deuda griega en los últimos años: en 2011 ascendía a 355 mil millones de euros, de los cuales el 15 por ciento correspondía a la Eurozona; en 2015 la deuda bajó a 323 mil millones, pero ahora el 60 por ciento corresponde a los países del euro. Y resulta que Alemania es el principal prestamista de Grecia.El francés François Hollande encarna la personalidad más comprensiva con los griegos. Él considera un riesgo que Atenas deje de utilizar la moneda común y se mostró dispuesto a buscar "un rápido acuerdo" con Atenas antes del referéndum.Y el FMI es la personalidad más inestable de la troika, con cambios de actitud escandalosos. Tras sus inflexibles reproches a Tsipras y después de no extenderle un préstamo el martes pasado y declarar a Grecia en mora, el organismo internacional justificó el jueves la posición del gobierno griego al asegurar que la deuda del país es insostenible y que una quita es inevitable, uno de los principales reclamos de Atenas en las últimas negociaciones.El FMI no sólo validó la posición de Tsipras, sino que además sentó las bases de un tercer rescate: aseguró que Grecia necesita 52 mil millones de euros, de los cuales Europa debería aportar más de dos tercios. En medio de estos cambiantes mensajes y de distintas interpretaciones sobre lo que ocurrirá si gana el Sí o el No, los griegos escribirán mañana un capítulo clave de este guion que ya resulta más intrincado que cualquiera de las tragedias de Sófocles.