La sombra de Irán moviliza a la Liga Árabe
Los países árabes no sólo se distanciaron del régimen de Damasco, sino que toman la iniciativa diplomática. Ángeles Espinosa.
Los países árabes no sólo se distanciaron del régimen de Damasco, sino que toman la iniciativa diplomática. Primero fue la suspensión de Siria en la Liga Árabe y la amenaza de sanciones si Bachar al Assad no ponía en práctica el plan de paz de la hasta ahora insustancial organización panárabe. Luego, varios de ellos copatrocinaron la resolución de la ONU que le exigía dejar el poder, vetada por Rusia y China en el Consejo de Seguridad.Si la simpatía de los nuevos gobiernos de Túnez y Libia hacia los sublevados resulta comprensible, no parece que a Qatar o Arabia Saudita les animen iguales deseos de ver triunfar una revuelta."No es cuestión de democracia o de derechos humanos, sino de intereses estratégicos", dice Ibrahim Khayat, director del International Center for Strategic Analysis de Dubai.Aunque sin duda hay intereses nacionales, e incluso animadversiones personales hacia el régimen de Al Assad, la sombra de Irán constituye un elemento clave para entender la fuerza con la que actúan las monarquías petroleras de la Península Arábiga.El temor de estos regímenes autoritarios a su vecino persa y chiíta quedó expuesto en filtraciones de WikiLeaks. Riad siempre rivalizó con Teherán por el liderazgo regional.Ahora, los árabes tal vez llegaron a la conclusión de que Siria es el camino para derrotar a Teherán.La caída del régimen de Al Assad supondría un golpe de gracia para un Irán cada vez más aislado y que basa su proyección regional en la alianza con lo que llama "fuerzas de resistencia": el Hizbollah libanés y el palestino Hamas.Sólo a través de territorio sirio puede enviar su ayuda, económica y de armas hasta ambos. Cortar ese eslabón constituiría un duro golpe para la República Islámica.El ex director de los servicios secretos israelíes Efraim Halevy opina que incluso podría "obligar a Teherán a suspender sus políticas nucleares". Lo que Halevy no dice es que en el camino puede desatarse una guerra civil que libanice Siria y en la que árabes, turcos y otros países occidentales puedan verse enfrentados a Irán y Rusia por actores interpuestos. Es el peligro de no encontrar una solución negociada.

