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“La reelección es el veneno de la democracia”

El ahora senador del Partido Nacional Luis Alberto Lacalle cree que Argentina le impone a Mujica actitudes “difíciles de aguantar”. Dice que el conflicto por la pastera ex-Botnia parte de bases falsas y critica a Cristina por no mostrar análisis ambientales.

15 de septiembre de 2013 a las 10:10 a. m.
Redacción La Voz
“La reelección es el veneno de la democracia”
Luis Alberto Lacalle (José Hernández/La Voz).

Aunque afirma que no le gusta opinar sobre el país que visita, el expresidente Luis Alberto Lacalle dice que la Argentina “nunca es ajena del todo a los uruguayos”, y menos a él, cuyos antepasados “llegaron a Buenos Aires en 1749 y después tuvieron la buena idea de irse a la Banda Oriental”. Cobijado por ese pasado, el actual senador del Partido Nacional se siente libre de criticar al gobierno de Cristina Fernández, al de José “Pepe” Mujica y a las enredadas relaciones que mantienen en la actualidad.

Antes de participar el viernes en un seminario por el 
36º aniversario de la Fundación Mediterránea, Lacalle compartió un almuerzo con La Voz del Interior , en el que reprochó las políticas “muy perjudiciales” que el Gobierno kirchnerista tiene con Uruguay, como así también la “blanda” respuesta de Montevideo.

Quien gobernó Uruguay entre 1990 y 1995 y perdió en segunda vuelta las presidenciales de 2009 ante Mujica por nueve puntos porcentuales cuestionó el rumbo que tomó el Mercosur y la “institucionalitis” latinoamericana, aunque celebró la Alianza del Pacífico.

–La esposa de Mujica, la senadora Lucía Topolansky, dijo esta semana que la relación entre Argentina y Uruguay tiene claroscuros. ¿Cómo ve usted esa relación?

–Argentina y Uruguay tienen condicionantes fijos en la relación, provenientes de la geografía y de la geopolítica, como son la existencia del puerto de Montevideo como rival de Buenos Aires, o la disputa por la navegación de los canales y el Río de la Plata. Hoy esos temas son mal llevados y, además, hay por parte del Gobierno argentino actitudes muy perjudiciales para Uruguay en lo comercial. Por ejemplo, cuando quisimos comprar la energía de Paraguay, por el peaje que puso la Argentina no pudimos. También está el tema de la contaminación de los ríos.

–Uruguay debe decidir en estos días sobre un pedido de la ex-Botnia para aumentar su producción de pasta celulosa, lo que volvió a tensar la relación.

–El gobierno de la señora Cristina Fernández de Kirchner, para poder tener autoridad para enojarse en esto, tendría que decir: “Acá están los análisis ambientales”. ¿Por qué no los muestran? Porque son buenos, entonces estamos partiendo de bases falsas y calentando al otro inútilmente. Creo que se agregan temas ríspidos a una relación que siempre fue buena, con zonas de competencia naturales. Así que la señora (Topolansky) no dice nada nuevo. Lo que le faltó agregar es que el Gobierno que ella integra ha sido demasiado blando con la Cancillería argentina.

–¿Blando en qué sentido?

–En el sentido de que a cuenta de un Mercosur al que cada vez tratan de hacer más político, y por lo visto no sirve, ni política ni comercialmente, le han poco menos que impuesto al gobierno del señor Mujica actitudes que a veces son difíciles de aguantar.

–Pero en su momento usted fue uno de los impulsores del Mercosur.

–Si ahora me hacen el ADN, dará que no es hijo mío. Yo pensé en otra cosa, en multiplicar el comercio. Pero se desvirtuó en lo comercial y se creó esta especie de cábala de gobiernos que dicen que son parecidos. Los gobiernos de Brasil, Argentina y Uruguay se incluyen ellos mismos en el clubcito de la izquierda, pero para mí son distintos. Entonces, hacen el desastre que hicieron con Paraguay, nos negamos a negociar con Estados Unidos acuerdos comerciales, hacemos una Unasur en contra de México… Tenemos la “institucionalitis”, inventamos la Aladi, la Alalc, el Alba, el “crepúsculo”, yo qué sé. Así no nos pueden tomar en serio.

–¿Lo mismo pasa con la Alianza del Pacífico que forman Chile, Colombia, México y Perú?

–Eso es una cosa inteligente, porque es una zona de libre comercio. Es lo que hay que hacer. El gobernante democrático tiene que pensar en el futuro, y tener como gran componente la humildad. Por eso digo de mi país: “Bendito, porque no hay reelección”. La reelección es el veneno de la democracia. En Uruguay son 60 meses y a la casa. Si te quedan ganas, volvé dentro de cinco años. También las reformas constitucionales hechas por el Parlamento son tremendas. En Uruguay no se pueden hacer si no pasan por el voto popular. No se puede hacer lo del Pacto de Olivos allá, que para mí fue el inicio del fin para la Argentina.

–¿Cuál es su balance del gobierno de José Mujica?

–Va a ser juzgado por lo que se le dio. A él le dieron mayoría absoluta y una prosperidad prácticamente sin límite. Y no hay absolutamente nada nuevo. Los planes sociales son los mismos que hizo Tabaré Vázquez. No hay un aeropuerto, un puente, una ruta. Iban a hacer 42 liceos. Inauguraron siete.

–¿Y qué opinión tiene del gobierno de Cristina Fernández?

–No opino en país ajeno, aunque Argentina nunca es ajena del todo a los uruguayos. Creo que a la Argentina le tenemos que desear, aun egoístamente, que le vaya lo mejor posible, porque para nosotros un Brasil y una Argentina prósperos y confiables es el sueño del pibe. Creo que la Argentina se merece una fuerza que la gobierne pensando en 20 ó 30 años para adelante.

Datos personales

Luis Alberto Lacalle tiene 72 años y le dicen “Cuqui”. Es abogado, periodista y político. Antes de ser presidente fue diputado nacional y senador (1985-1990), cargo que ocupa desde el año 2010. También fue dos veces presidente del directorio del Partido Nacional. Está casado con Julia Pou. Tienen cuatro hijos. Es nieto por vía materna del caudillo nacionalista Luis Alberto de Herrera.

En Córdoba. Lacalle participó de un seminario por el 36º aniversario de la Fundación Mediterránea y además visitó La Voz del Interior.