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La otra campaña ha comenzado

Dilma se impuso ayer sobre Aécio por unos ocho puntos porcentuales (más de ocho millones de votos) y quedó a poco menos de 8,5 puntos de la mayoría indispensable.

06 de octubre de 2014 a las 12:02 a. m.
Redacción La Voz
La otra campaña ha comenzado

U na vez más, la contienda presidencial en Brasil, como ocurre desde 1994, será una disputa entre el Partido de los Trabajadores (PT) y el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB). El PT reconoce como máximo líder natural al expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, quien gobernó el país entre el 1° de enero de 2003 e igual fecha de 2011 y bendijo como su sucesora a la actual presidenta, Dilma Rousseff, que ayer ganó la primera vuelta de las presidenciales en las que busca su reelección, pero sin los votos necesarios para evitar un balotaje el 26 de octubre. El PSDB gobernó por última vez Brasil con Fernando Henrique Cardoso, desde inicios de 1995 hasta la llegada de Lula al Palacio del Planalto, y fue el sociólogo y economista el último mandatario en definir las contiendas en primer turno, aunque su opaco final de gestión es un lastre que ha pesado sobre cada candidato "tucano", al menos hasta la irrupción de Aécio Neves como sorprendente animador de la previsible segunda ronda. Dilma se impuso ayer sobre Aécio por unos ocho puntos porcentuales (equivalentes a unos ocho millones de votos) y quedó, con un 41,5 de los votos, a poco menos de 8,5 puntos de la mayoría indispensable para la reelección. Con respecto a los números obtenidos en la primera vuelta de 2010 (46,91 por ciento), Rou-sseff y el PT bajaron en cinco puntos su caudal de sufragios. Por su parte Neves, con su cosecha cercana al 33,6 por ciento de los sufragios en el primer turno de ayer, subió en un punto el 32,6 que en octubre de 2010 había alcanzado el entonces abanderado del PSDB, José Serra. Hace cuatro años, la sorpresa la daba la ecologista Marina Silva al llegar tercera con un 19,33 por ciento que se traducía en casi 20 millones de votos, capital que fue el objeto más codiciado del segundo turno. Este año, tras la muerte en agosto del exgobernador de Pernambuco Eduardo Campos, Marina llegó a liderar las encuestas para un balotaje en el que todos la situaban como la rival que Rousseff debía vencer. Ahora, su exiguo 21,3 le impidió aspirar al máximo cargo ejecutivo el día 26. Sin embargo, los 22 millones de votantes que la acompañaron en primer turno tratarán de ser seducidos por Dilma y Aécio de cara a la batalla final. Tanto el PT como el PSDB buscarán también convencer y sumar a su causa a los 4,3 millones de electores que ayer votaron en blanco, a los 6,6 millones que anularon su sufragio o a los casi 27 millones de brasileños que no fueron a votar. Cuatro años atrás, Dilma fue reelegida en segundo turno con el 56,05 por ciento de los votos válidos. Entonces, como previsiblemente hará ahora con el PSB, Rousseff apuntó a los votantes descontentos con su gestión pero que serían muy reacios a apoyar a un PSDB identificado con las clases más acomodadas y el establishment económico-financiero. Aécio, apenas conocidos los resultados de ayer, hizo guiños a los seguidores de Marina y del PSB, evocando a Campos y alegando que el voto opositor es mayoritario. Una nueva campaña ha comenzado.