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La ONU reclamó a gobiernos asiáticos que acojan migrantes

Ban Ki-moon recordó a los gobernantes del sudeste de Asia sus obligaciones de rescatar a quienes están en peligro y volvió a pedir que no se discrimine a minorías perseguidas.

18 de mayo de 2015 a las 12:01 a. m.
Agencias EFE, AP y Télam
La ONU reclamó a gobiernos asiáticos que acojan migrantes
Con destino incierto. Miembros de la minoría rohingyas duermen entre ropas donadas en Indonesia (AP)

Naciones Unidas. El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, se declaró ayer cada vez más preocupado por la situación de los migrantes y refugiados que tratan de cruzar mares en el sudeste asiático y recordó a los países de la región que están obligados a rescatar a quienes se encuentren en peligro. Ese fue el mensaje que Ban transmitió en distintas entrevistas mantenidas en los últimos días con líderes de la zona, según reveló ayer su portavoz en un comunicado.El diplomático coreano les recordó a los gobiernos de la región que deben proteger vidas y cumplir con la ley internacional, que establece la obligación de rescatar a los migrantes a la deriva y no devolverlos a zonas en las que puedan estar en peligro. Ban y el subsecretario general, Jan Eliasson, quien también habló con dirigentes asiáticos, animaron a todos los líderes a participar en la reunión que tendrá lugar próximamente en Bangkok para abordar la grave crisis.La ONU, que ofreció su apoyo en la organización del encuentro, espera que éste desemboque en una solución completa a escala regional e internacional.Según el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), unas 25 mil personas zarparon en barcos desde Bangladesh y Myanmar (Birmania) durante el primer trimestre de 2015, el doble del número registrado en el mismo período de 2014.

Ping pong con desesperados

Unos 2.500 indocumentados han desembarcado desde la semana pasada en Malasia, Indonesia y Tailandia, mientras que otros 800 han sido rechazados, pese a las críticas de la ONU y las organizaciones humanitarias, que hablan de un “ping pong” con vidas humanas.

Desde el lunes pasado, distintos gobiernos han devuelto al mar al menos tres embarcaciones con cientos de bengalíes y rohingyas, una minoría musulmana que es perseguida en Birmania, y han advertido que no permitirán más desembarcos en sus territorios.

Una de las embarcaciones, en la que viajan 150 hombres, 200 mujeres y 100 niños en situación precaria, fue rechazada anteayer por las autoridades malasias y, por segunda vez desde el jueves pasado, retrocedió hasta aguas tailandesas.

Anoche, la marina tailandesa creía que el navío, un barco de pesca de madera adaptado para pasajeros, se encontraba en aguas internacionales.

Aunque Tailandia ha reiterado que su política es no aceptar barcos con inmigrantes, un portavoz militar aseguró que la marina de ese país tiene un plan de contingencia para acoger a estas personas si corren peligro y si desean asistencia por razones humanitarias.

Malasia prevé iniciar una ronda de contactos con Tailandia e Indonesia para abordar la crisis de inmigrantes que afecta a los tres países y presionar a Myanmar (Birmania) para que se implique en un acuerdo a nivel regional. El viceprimer ministro malasio, Muhyiddin Yassin, instó a Birmania a resolver su crisis interna con los rohingyas, en lugar de traspasar el problema a los países vecinos.