La Iglesia denuncia ataque brutal al Papa
Angelo Becciu, "número 3" en la jerarquía católica, dijo que las filtraciones de documentos también violaron la conciencia de los fieles.
Ciudad del Vaticano. La filtración de documentos reservados del papa Benedicto XVI forma parte de un "brutal" ataque personal contra el Pontífice, afirmó ayer el subsecretario de Estado del Vaticano y "número tres" de la Santa Sede, el arzobispo Angelo Becciu. En una entrevista con el diario del Vaticano L'Osservatore Romano , Becciu admitió el "desconcierto y la preocupación" que reinan en el Vaticano luego de conocerse que el mayordomo del Papa, Paolo Gabriele, tenía un "gran número" de documentos privados cuando fue detenido el viernes pasado.Su detención por la filtración de documentos secretos que terminaron publicados en un libro donde se denuncian presuntas conspiraciones entre cardenales, pocos días después del despido del director del Banco Vaticano por un presunto lavado de dinero, desató escándalo fuera y dentro de la Santa Sede.El subsecretario de Estado del Vaticano tachó el hecho como una "violación" de la confianza y la privacidad de Benedicto XVI y aseguró que en el Vaticano hay "amargura y pesar" por la detención del mayordomo, pero que a la vez están contentos por el éxito de las investigaciones.Becciu comentó que Benedicto XVI está "afligido" por el hecho de que la persona detenida acusada de robar sus documentos reservados, que desde principio de año fueron publicados por la prensa italiana y ahora en un libro, es un hombre de su confianza. "Benedicto XVI ha visto publicadas cartas robadas de su casa, cartas que no son simple correspondencia privada, sino informaciones, reflexiones, desahogos, que ha recibido debido a su cargo. Además del Papa, también han sufrido violencia los autores de esas cartas", afirmó.El arzobispo consideró un "acto inmoral de inaudita gravedad" la publicación de esas cartas, señalando que no sólo fueron robadas sino que se violó la conciencia de quienes se dirigen al Papa como Vicario de Cristo "para expresarles su sentimientos e incluso sus protestas".Asimismo, calificó de "hecho criminal" la publicación de los documentos y dijo que "un poco de honestidad intelectual y de respeto de la elemental ética profesional no haría mal al mundo de la información", en alusión a la publicación del libro Su Santidad , de Gianluigi Nuzzi.Además, Becciu salió al cruce de las informaciones de la prensa respecto a que detrás del robo y filtración de documentos se esconde una guerra interna de poder entre facciones vaticanas, señalando que esos documentos "no revelan luchas o venganzas, sino libertad de pensamiento"."No somos momias y los diferentes puntos de vista son cosas normales. Si alguien se siente incomprendido tiene todo el derecho de dirigirse al Pontífice. ¿Dónde está el escándalo?", se preguntó Becciu, que aseguró que obediencia no significa renunciar al propio juicio.Es la primera vez que el periódico del Vaticano informa sobre la detención del mayordomo, ocurrida un día después de que fuera despedido el jefe del propio banco del Vaticano.Medios italianos informaron ayer que cinco cardenales eran investigados por este caso y que los investigadores habían encontrado en la casa de mayordomo cartas en las que ya estaban escritas las direcciones de las personas a las que se iban a enviar documentos robados. El vocero Federico Lombardi negó que existan más "cuervos".
Reclamos por la joven Emanuela Orlandi
Gritos. En pleno escándalo por la detención del mayordomo de Benedicto XVI, el domingo hubo una insólita escena en la Plaza San Pedro: varios centenares de manifestantes gritaron "¡Vergüenza, vergüenza!" y "¡Verdad, verdad!" cuando el Papa dirigía el rezo del Regina Coeli –equivalente al Ángelus– desde el balcón de su estudio.
Marcha. La protesta culminó una marcha que había partido del Ayuntamiento de Roma para llamar la atención sobre el destino de Emanuela Orlandi, la chica de 15 años, hija de un modesto empleado de la Santa Sede, desaparecida misteriosamente hace 29 años.
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