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La fallida guerra de EE.UU. contra las drogas ya lleva cuatro décadas

La cruzada iniciada por Nixon ya gastó 2,5 billones de dólares y generó 40 millones de arrestos.

18 de junio de 2011 a las 12:01 a. m.
Agencia EFE
La fallida guerra de EE.UU. contra las drogas ya lleva cuatro décadas

Washington. La guerra contra las drogas que inició Richard Nixon cumplió ayer 40 años entre sonoros abucheos a sus enormes costos humanos y su incapacidad para frenar la circulación de droga, que llevó incluso a la ONU a tacharla de fallida. El 17 de junio de 1971, Nixon anunció en un mensaje al Congreso "un ataque a todos los niveles al problema del abuso de drogas en Estados Unidos", que identificó como el "enemigo público número uno" del país.La iniciativa, cuya duración prevista era de cinco años, pasaría a convertirse en una estrategia continuada por los siete gobiernos siguientes y concretada en arrestos, extradiciones, ayuda militar e intervenciones armadas en Colombia, México o Panamá.En las últimas cuatro décadas, el gobierno estadounidense gastó más de 2,5 billones de dólares en la guerra contra las drogas y arrestó a más de 40 millones de personas por delitos relacionados con el narcotráfico y la posesión de sustancias.Sin embargo, el número de usuarios ilegales de estupefacientes en Estados Unidos sigue creciendo hasta rozar hoy los 20 millones, en un mercado en el que las drogas son cada vez más baratas y fáciles de conseguir. Sin causas claras. En un informe publicado este mes, la Comisión Global de Política sobre Drogas de la ONU declaró que la guerra global contra el narcotráfico "falló, con consecuencias devastadoras para los individuos y sociedades de todo el mundo". Con el calculado esquema coordinado desde 1973 por la Dirección Estadounidense Antidrogas (DEA) y dotado de una enorme cantidad de recursos, resulta difícil determinar cuál fue el gran fallo de la cruzada.El zar antidrogas del gobierno de Bill Clinton, Barry McCaffrey, apuntó en 1996 una eventual causa: es imposible ganar una guerra en la que el enemigo no se puede identificar.El enfoque policial y militar de la estrategia de Estados Unidos supone el despliegue de decenas de miles de agentes para perseguir objetivos ocultos que continúan cobrándose vidas, desde el disuelto cartel de Medellín en Colombia hasta los capos mejicanos, pasando por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc).Esto desata "consecuencias catastróficas" en esos países, donde la intimidación y las amenazas con las que respondían los carteles obstaculiza la independencia de la Justicia y la extradición de sospechosos, según denuncia Ethan Nadelmann, director de la organización Drug Policy Alliance.En los últimos años, la estrategia evolucionó hacia enfoques integrales de seguridad como la iniciativa Mérida en México, aunque se vio perjudicada por operaciones como Rápido y Furioso, en la que el afán por localizar a los capos llevó a perder el rastro de unas dos mil armas que generaron más muertes. Círculo vicioso. La guerra antidrogas genera consecuencias terribles dentro de Estados Unidos. "Necesitamos ayudarles a curar su adicción, no alimentar el problema encarcelándolos", dijo el jueves el gobernador de Vermont, el demócrata Pete Schumlin. Para los Agentes del Orden Contra la Prohibición (Leap), una plataforma de jueces, policías y otros agentes del orden estadounidenses, la respuesta es clara: legalización."Cuanto más peligrosa sea la droga, más importante es acabar con su prohibición y comenzar a controlarla con normas", dijo a la cadena CNN el portavoz de Leap, Neill Franklin.El gobierno de Barack Obama, a través de su zar antidrogas Gil Kerlikowske, aseguró en 2009 que no mantendría el enfoque errado de sus predecesores, pero son muchas las organizaciones que denuncian que el resultado es aún el mismo.Al igual que a Nixon no le bastó con los 100 millones que solicitó para acabar con el consumo de marihuana y heroína, tampoco están claros los frutos de los 15.500 millones que Obama destinó este año a la tarea, un presupuesto 31 veces mayor que el de hace 40 años.