La Europa sin fronteras internas corre peligro luego de 26 años de funcionamiento
Ministros del Interior del Viejo Continente se reúnen hoy en Bruselas para discutir respuestas ante las oleadas de inmigrantes que llegan desde África.
Bruselas. La Europa sin fronteras interiores que introdujo el Tratado de Schengen en 1985 atraviesa un momento crítico tras el anuncio de Dinamarca de que instaurará controles aduaneros permanentes con Alemania y Suecia y las peticiones de reforma formuladas por Francia e Italia. El miedo a la llegada masiva de inmigrantes tras las revueltas en el norte de África ha activado las alertas en París y Roma, que reclaman la reintroducción parcial de controles fronterizos en caso de que se constate una verdadera oleada de indocumentados. Ministros europeos del Interior celebran hoy en Bruselas una reunión extraordinaria sobre el tema.El gobierno liberal-conservador de Dinamarca, apoyado por el ultraderechista Partido Popular Danés, se adelantó ayer al encuentro y anunció nuevos controles aduaneros en las fronteras con Alemania y Suecia.Aliviar la criminalidad en el país es, según Dinamarca, el objetivo de la medida que también prevé el refuerzo de controles en aeropuertos y en las aguas territoriales danesas.Ese mismo espíritu es el que motiva los reclamos franceses e italianos de reforma del tratado que, en realidad, ya prevé que la libre circulación de personas pueda interrumpirse temporalmente en caso de amenaza seria para el orden público o la seguridad interior.Bulgaria y Rumania, en cambio, se mueven en dirección contraria, cada vez más cerca de Schengen. La comisión de Interior del Parlamento Europeo se pronunció la semana pasada a favor de la entrada de estos dos países en el acuerdo, del que ya forman parte la mayoría de estados miembros. Esta ampliación de Schengen, aunque reciba el aval final de los eurodiputados, depende en gran medida de la los estados miembros que discutirán el asunto en el consejo europeo de Interior y Justicia del 9 y 10 de junio en Luxemburgo.Francia, Alemania y otros países de la UE han expresado en reiteradas ocasiones reticencias a que Bulgaria y Rumania se incorporen a la Europa sin fronteras, de la que actualmente forman parte los Veintisiete –menos el Reino Unido, Irlanda, Bulgaria, Rumania y Chipre– y los extracomunitarios Suiza, Noruega y Liechtenstein.Desde la entrada en vigor de Schengen, y a petición unilateral de alguno de sus miembros, el acuerdo se ha interrumpido momentáneamente por motivo de la celebración de grandes acontecimientos, desde bodas reales hasta importantes eventos deportivos o cumbres.El 16 de abril, Francia utilizó la salvaguarda prevista en el acuerdo para casos de amenaza al orden público o a la seguridad interior para suspender la circulación de trenes desde Ventimiglia (Italia) hacia su país.Por eso París manifestó su voluntad de reformar el Tratado de Schengen para incluir medidas de protección extraordinarias, como la restitución de controles fronterizos internos.El acuerdo Schengen (ciudad de Luxemburgo donde se firmó) implica la supresión por parte de los estados firmantes de todas las fronteras interiores, lo que garantiza la libre circulación de personas y permite tener normas comunes sobre controles fronterizos, emisión de visados o solicitudes de asilo. Sin embargo, después de que Italia otorgase permisos de residencia temporal a miles de tunecinos llegados a Lampedusa, Alemania, Holanda y Bélgica reimplantaron las en teoría extinguidas fronteras.

