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La boda real se convierte en la pesadilla de las parejas inglesas

Quienes tienen planes de casarse en 2011 cruzan los dedos para que su fiesta no coincida con la del príncipe Guillermo y Kate Middleton.

22 de noviembre de 2010 a las 02:37 p. m.
Agencia AP
La boda real se convierte en la pesadilla de las parejas inglesas
BODA REAL. Anunciada para 2011.

La boda del príncipe Guillermo es la más importante del año próximo, salvo para las parejas británicas que también están pensando contraer nupcias en el 2011.

Gran Bretaña está cautivada por las especulaciones sobre dónde y cuándo se casará su príncipe. Pero pocos habitantes están tan atentos a esas noticias como quienes también están cerca del altar. La planificación de una boda implica ya suficiente estrés para los contrayentes como para todavía tratar de competir con un suceso que costará millones de dólares y que será tal vez el festejo nupcial más fastuoso del mundo en décadas.

De hecho, muchas novias están temblando de nervios. "Si mi boda coincide con la de ellos no sé lo que haré", dijo Anna Whitcomb, de 28 años, quien se probaba vestidos de novia en un gran almacén de Londres. "Sé que toda mi familia e invitados querrían ver la celebración real y estarían distraídos".

"Yo debería ser la princesa en mi boda, pero ahora quizás tendré que competir con una princesa auténtica", añadió.

Preocupación. Chelsea Slipko, quien también buscaba un vestido de novia en la tienda, dijo que no podría soportar la idea de que su boda coincidiera con la del príncipe.

"Es como celebrar tu cumpleaños en Año Nuevo o tu aniversario en el Día de San Valentín", añadió. "No es un día sólo para ti".

El príncipe Guillermo y Kate Middleton se casarían en la Abadía de Westminster en el centro de Londres.

Problemas. Pero se desconoce si la boda será en la primavera o en el verano boreal. Así, varias novias próximas a casarse en Londres temen la posibilidad de que el transporte sea una pesadilla, todas las habitaciones de hotel estén reservadas y se realicen revisiones estrictas de seguridad en la urbe entera, en caso de que su ceremonia nupcial coincida con la que celebrará la realeza.

"Sería una coincidencia muy desafortunada si ellos se casaran en el momento en que todos nuestros invitados tienen previsto llegar desde los aeropuertos hasta el centro de Londres", consideró Siobhan Gibney, de 23 años, quien tiene prevista su boda para agosto en Greenwich, un suburbio londinense.

"Sólo quiero que nuestros invitados, las flores y el pastel lleguen a tiempo a Greenwich", añadió.

La fecha. Las novias acaudaladas y con amigos en la clase alta tienen más motivos de preocupación. ¿Se retrasarán sus pedidos de invitaciones escritas a mano en la empresa Smythson, especializada en hacer esos trabajos para la realeza? ¿Podrán recibir ese pastel de bodas de 1.950 libras (3.116 dólares) encargado a Fortnum & Mason? ¿Habrá invitados que no asistirán por estar presentes en la boda del príncipe?

La madre de una novia pidió incluso que el príncipe Carlos, padre de Guillermo, elija una fecha que no interfiera con las nupcias de su hija, cuando se topó con él durante un acto en Londres.

"Mi hija dijo: \'por favor dejen libre el 18 de junio, o nadie vendrá a mi boda\'", refirió Nila Gosrani ante el heredero al trono británico, quien recorría un museo. El príncipe Carlos dijo que pasaría el mensaje a su hijo.

Y no sólo los plebeyos temen que se les robe cámara a sus celebraciones. Sin importar la fecha, la boda de Guillermo y Middleton probablemente eclipsará las nupcias del príncipe Alberto II de Mónaco con la nadadora olímpica Charlene Wittstock, previstas para el 2 y 3 de julio.

Cambios. Las sedes, al igual que los servicios de alimentos y de fotógrafo suelen reservarse con meses o incluso años de anticipación, y las parejas deben dar por adelantado grandes cantidades de dinero, lo que dificulta los cambios y cancelaciones.

"No creo que haya algo que puedas hacer sobre esto. Es imposible competir con la boda real", dijo Thea Darricotte, de 30 años. "Tienes que adaptarte a esto".

Rix dijo que las parejas cuyas fiestas sí terminen coincidiendo con la del príncipe pueden grabar la boda real y pasar los mejores momentos durante el banquete, para los invitados que no quieren perderse la celebración nacional.

Pero seguramente a muchas novias no les gustará que la gente compare sus vestidos con el que lucirá Middleton.