Hong Kong barre los restos de dos meses de protestas
Las autoridades desalojaron el mayor campamento de activistas que se movilizó contra la ley electoral impuesta desde Beijing.
Hong Kong. La policía desalojó ayer el principal campamento prodemocrático que desde hace más de dos meses ocupaba las calles de Hong Kong, donde pese a que los manifestantes no opusieron resistencia hubo decenas de detenidos.
“Lo importante no son los arrestos, sino poder demostrar a la sociedad que resistimos hasta el último momento por conseguir democracia real para Hong Kong y que aquí seguiremos”, afirmó Alex Chow, uno de los líderes estudiantiles de las históricas protestas.
Chow explicó que estos dos meses de revueltas son sólo un primer paso. “Seguiremos, ahora desde una labor más comunitaria. Yendo a los barrios y mentalizando a la gente sobre la importancia de una democracia real”, agregó.
La operación policial en Admiralty, distrito financiero de la excolonia británica, duró 12 horas, durante las cuales los agentes arrestaron a activistas, líderes estudiantiles y legisladores que, pese a no querer desmantelar los campamentos, tampoco se resistieron.
Acorralados
Más de un centenar de manifestantes quedaron acorralados en Harcourt Road, la calle donde se concentró la mayor parte del movimiento, cuando cientos de policías, desde diferentes frentes, invadieron la zona y advirtieron a los miembros del movimiento de protesta que abandonaran las calles o serían arrestados.
Entre los detenidos, el caso más llamativo fue el del “tío Wong”, un hombre de 80 años que gritaba “quiero sufragio universal verdadero” mientras era sacado por la policía en silla de ruedas.
“Volveremos” y “Esto es sólo el principio” proclamaban las pancartas gigantes que fueron retiradas junto con alrededor de dos mil carpas por cientos de trabajadores de limpieza.
La policía desplegó decenas de vehículos en la zona, incluyendo camionetas blindadas con cañones de agua.
La denominada “Revolución de los Paraguas” cumplió ayer 75 días de sentada callejera en reclamo de elecciones verdaderamente libres en lugar de la reforma planteada por China, que permite el voto ciudadano aunque limita la elección de los candidatos a dos o tres seleccionados por Beijing.
El desalojo responde al fallo judicial dictado tras la demanda de una empresa de colectivos que alegó sufrir grandes pérdidas por el corte del tráfico en las calles tomadas.
La Cancillería china sostuvo que el movimiento Occupy Central es ilegal y que los gobiernos de Hong Kong y Beijing “tienen todo el derecho de llevar este caso de acuerdo a la ley para restablecer el orden social y la estabilidad”.
Además, manifestó que China “se opone con firmeza a la interferencia de cualquier organización o país extranjero” debido a que “los asuntos de Hong Kong son enteramente temas chinos”.

