Hizbollah admitió que lucha junto al gobierno de Siria
Por primera vez, el líder de la agrupación libanesa aseguró que sus hombres combaten a extremistas islámicos en el país vecino.
Beirut. El líder de Hizbollah en el Líbano advirtió ayer que la caída del régimen del presidente sirio, Bachar al Assad, daría lugar a los extremistas y llevaría al Medio Oriente a un "período oscuro", al tiempo que prometió que su grupo chiíta no permanecerá de brazos cruzados mientras su principal aliado es atacado.
En un mensaje televisado, el jeque Hassan Nasrallah dijo que los miembros de Hizbollah combaten en Siria contra extremistas islámicos que representan un peligro al Líbano, y agregó que su grupo no permitirá que los rebeldes sirios controlen áreas fronterizas con el Líbano.
Los comentarios de Nasrallah confirmaron públicamente, por primera vez, que sus hombres están peleando en Siria. Fueron sus primeras declaraciones desde que efectivos de Hizbollah se involucraron en la batalla por la ciudad siria de Qusair, cerca de la frontera libanesa.
Israel como excusa. Ante las críticas contra Hizbollah por enviar combatientes a Siria para luchar junto con las fuerzas de Al Assad, Nasrallah buscó justificarse al caracterizar la lucha como parte de una batalla más amplia contra Israel.
“Siria es la espalda de la resistencia, y la resistencia no puede quedarse de brazos cruzados mientras le quiebran la espalda”, dijo Nasrallah a miles de partidarios desde un lugar secreto mediante una conexión de video.
“Si Siria cae en manos de Estados Unidos e Israel, la resistencia (Hizbollah) quedará sitiada e Israel entrará en el Líbano e impondrá su voluntad”, advirtió.
“Si Siria cae, Palestina se perderá”, reiteró en un discurso para conmemorar el aniversario del retiro israelí del sur del Líbano en mayo de 2000.
“La batalla es nuestra y les prometo la victoria”, aseguró Nasrallah en su discurso.
Siria e Irán son los principales patrocinadores de Hizbollah y se cree que gran parte del arsenal del grupo consiste en decenas de miles de cohetes que llegaron de Siria o pasaron por suelo sirio.
Más de 70 mil personas murieron y varios millones fueron desplazados desde que estalló el levantamiento contra Al Assad en marzo de 2011 y se desató una guerra civil.
El gobierno sirio y Hizbollah caracterizan la guerra como una conspiración respaldada por extranjeros impulsada por Israel, Estados Unidos y sus aliados árabes en el Golfo Pérsico.
Dudas opositoras
Reunión en Ginebra. La Coalición Nacional para las Fuerzas de la Oposición y de la Revolución Sirias (CNFORS) aseguró que la probable participación del gobierno de Bachar al Assad en la conferencia de paz de Ginebra "no tiene sentido" si primero no acepta dejar el poder. "No será un diálogo, sino una mesa de negociaciones en las que se decidirá la transferencia de poder", dijo Jaled Joja, dirigente dentro de la CNFORS.

