Hillary define el papel de Bill en su Casa Blanca
La precandidata demócrata dice que, si llega a la presidencia, su marido tendrá un papel central en la revitalización económica. Trump ya apunta dardos contra el exmandatario.
Washington. "Dos por el precio de uno". Con ese lema se presentaron Bill y Hillary Clinton a las elecciones de 1992, y ahora intentan repetir la fórmula con un papel destacado para el expresidente en la política económica de su esposa, un cometido sin precedentes que inquieta a algunos y otorga munición a Donald Trump. Desde sus infidelidades hasta su desregulación de Wall Street, el legado de Bill Clinton se convierte en tema central en la carrera a la Casa Blanca. Por eso, Hillary empieza a definir sus planes para su esposo. Busca convertir en un activo lo que otros consideran un lastre."Ya le dije a mi marido que, si tengo la suerte de ser presidenta y de que él sea el primer 'caballero', esperaré que se ponga a trabajar para que suban los sueldos", expresó Clinton en un acto la semana pasada.La favorita en las primarias demócratas precisó que la tarea de su esposo será "revitalizar la economía" centrándose en las áreas más deprimidas del país, dado que gobernó durante el período más largo de crecimiento económico en la historia de Estados Unidos.Aunque aclara que Bill no formaría parte de su gabinete, no está claro cómo encajaría en el esquema económico del gobierno, que incluye el Departamento del Tesoro y el Consejo de Asesores Económicos.
Una presencia ineludible
“Este nombramiento como ‘zar económico’ podría complicar la relación de la Casa Blanca con las agencias y funcionarios del gabinete encargados de la economía”, dijo Anita McBride, que fue jefa de gabinete de Laura Bush y estudia el legado de las primeras damas para la American University.
Encargar al cónyuge del presidente un papel clave en un área política destacada conlleva riesgos, según Christopher Arterton, profesor de gestión política en la Universidad de George Washington.
“Cuando Bill Clinton fue elegido y puso a Hillary a cargo de su plan sanitario, hubo todo tipo de críticas, la gente preguntaba ‘quién la había elegido’”, recordó Arterton.
Paul Waldman, columnista de
The
Washington Post
, lo resume así: “Uno puede imaginárselo llamando al secretario del Tesoro o el presidente del Consejo de Asesores Económicos a cualquier hora del día o la noche. Tendrían que responder la llamada y tomarlo en serio, porque la presidenta lo escucha. Una vez que empiece a defender una medida en particular, todo el mundo lo sabrá, y eso le dará peso en las deliberaciones”.
Distinto escenario
Hay otro potencial problema en el cometido de Bill: los retos económicos son ahora muy distintos que en los ’90, y los votantes demócratas rechazan dos principios clave de su presidencia: el impulso al libre comercio y las medidas de desregulación de Wall Street.
Trump tomó nota y ya lanza preguntas a sus seguidores en Twitter: “¿Cómo puede la deshonesta Hillary poner a su esposo a cargo de la economía cuando fue responsable de Nafta (Tratado de Libre Comercio de América del Norte), el peor acuerdo económico en la historia de Estados Unidos?”.
Trump incluso tacha a Bill de violador, en base a la acusación de Juanita Broaddrick de que Clinton la violó en 1978, algo que este niega desde que surgió la denuncia, en 1999.
La sombra de la presidencia de Bill Clinton será decisiva en las elecciones de noviembre. Si el exmandatario vuelve a la Casa Blanca, le costará mantenerse lejos del Despacho Oval.
*Agencia EFE

