Hay culpables, ¿hay soluciones?
El trágico final de dos deudores aumentó la indignación y forzó contactos políticos. Marcelo Taborda.
El spot de una de las centrales sindicales convocantes a la huelga general de hoy en España reza con contundencia: "Nos han vendido viviendas al doble de su precio para hacer negocio. Ahora se quedan con nuestras casas, nuestro dinero y nuestro futuro. Hay culpables; hay soluciones". El foco de este capítulo de la convocatoria se centra en el drama que padecen los deudores hipotecarios, que esta semana volvieron a ser noticia tras el suicidio de dos personas que iban a ser desahuciadas y motivaron la reacción política prometiendo respuestas tardías para evitar nuevas tragedias. Hasta la banca española, primera beneficiaria de rescates de la Eurozona, salió a anunciar que atenuaría los desalojos o los suspendería por dos años en "situaciones extremas". Nadie puede precisar cuáles situaciones quedarían encuadradas en las excepciones a la regla del despojo para quien no paga deudas ya irreversibles. El cóctel hipoteca + desocupación, en un país cuya tasa de desempleados supera el 25 por ciento de población activa y tiene a más de la mitad de jóvenes de 18 a 25 años sin trabajo, no tardaría en estallar.El drástico final que pusieron a sus vidas dos deudores aumentó la indignación y aceleró contactos entre el gobierno del Partido Popular (PP) y la principal fuerza opositora, el Partido Socialista Obrero Español (Psoe). La vicepresidenta y portavoz de Mariano Rajoy, Soraya Sáenz de Santamaría, anunció para mañana un real decreto-ley con las medidas "más perentorias y más urgentes" frente a los desahucios. La comunicación de las "soluciones", apenas horas antes de la entrada en vigor del paro general de hoy, no pareció convencer a los convocados y sonó a intento por mitigar protestas que se vaticinan masivas en todo el país y más allá de las fronteras españolas. Y es que la Confederación Europea de Sindicatos ha coordinado para esta jornada huelgas y reclamos en cuatro países castigados por la crisis de la deuda y los ajustes y recortes exigidos por la Unión Europea, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Central Europeo y ejecutados por obedientes tecnócratas. Así, la parálisis total que se previó para hoy en España debiera tener eco en Italia, en la Grecia a la que la "troika" de la UE, BCE y FMI dio dos años "de gracia", y Portugal, que anteayer repudió la visita de la canciller alemana, Angela Merkel. Angustia social. Más allá de estos cuatro países, en todo el continente está convocada una gran movilización "por el empleo, la solidaridad y contra la austeridad". La "jornada de acción", según sus promotores pedirá a los dirigentes europeos "que demuestren su voluntad de solucionar verdaderamente" el tema del empleo y "responder a la angustia social que va en aumento". Bajo ese y otros lemas, la gente está llamada a manifestarse en Francia, Polonia, República Checa, Esolvenia, Bélgica o Rumania. En otras naciones, como Alemania, Austria, Luxemburgo, Holanda, Suiza o los países escandinavos la protesta sólo quedaría en "acciones de sensibilización". Hoy las miradas se posarán desde temprano en España, donde más allá de las consignas de la Unión General de Trabajadores (UGT) o Comisiones Obreras (CC.OO.), los indignados del 15-M de 2011 o los que rodearon el Congreso de los Diputados el 25-S de 2012, tendrán otra vez las calles como cobijo. Por la educación y la salud, por servicios en manos del Estado y no como negocios privados, por los jubilados, enumera otro spot de los gremios peninsulares que resume a este 14-N como "un día por el país que quieres". Comparando estas consignas con otras cercanas de hace casi una semana, se diría que las urgencias económicas y laborales más acuciantes, parecen haber mudado de países y continente.

