¿Hasta dónde avanzará Rusia?
El gobierno de Putin va a hacer lo que pueda para impedir que se escapen de su jurisdicción política las ex repúblicas soviéticas. Lo que sucede en Ucrania es un ejemplo.
Después de la reanexión de Crimea, avalada por un referéndum hecho a las apuradas y sin observadores internacionales, Rusia va por más en Ucrania. ¿Pero cuánto más?Esta semana vimos cómo el conflicto avanzaba a más ciudades ucranianas del este del país, donde predominan los rusoparlantes.Activistas prorrusos tomaron comisarías y edificios en Donetsk y Slaviansk, ambas en el sudeste de Ucrania. También repartieron armas entre los pobladores afines a ese movimiento.La tensión se contagió a Lugarsk y Jarkov, donde se produjeron incidentes similares. En algún caso la toma de edificios fue levantada, pero en la mayoría se evidencia la voluntad de avanzar hacia un límite irreversible. En estas ciudades se oye el reclamo de un referéndum como el de Crimea.En busca de una salida, el gobierno ucraniano ofreció más autonomía a las regiones en las que suena más fuerte el separatismo y prometió levantar todo tipo de restricción al uso del idioma ruso, pero la oferta no fue atendida.El dilema de Kiev es cómo neutralizar estos movimientos, porque si bien están dirigidos por extremistas armados y seguramente aprovisionados, la mayoría de los manifestantes son ciudadanos comunes.Un periodista de la BBC pudo ver que los grupos armados se distribuyen en puntos clave de las ciudades para controlar cualquier intento represivo y que deciden quién pasa y quién no.Rusia, por su parte, ha movido tropas hacia la frontera con su vecino, según pudo verse en una serie de fotos satelitales difundidas por la Otan. El gobierno de Vladimir Putin aseguró que las fotos son de 2013, pero la Alianza insistió en que son de apenas días atrás.Para completar el cuadro, Putin amenaza con cerrar los gasoductos que alimentan a Europa si Ucrania no paga los 2.200 millones de dólares que debe. Los peligros son dos y bien concretos: que los rusos dejen de bombear el gas que pasa por Ucrania para llegar a Europa Occidental y que Kiev se quede con parte del gas y no lo reenvíe si no recibe ayuda europea para pagar.Un tercio del gas que consume Europa llega de Rusia vía Ucrania. El otoño parece lejano todavía para el hemisferio boreal, pero este conflicto no parece fácil de solucionar. En 2009 una situación similar causó una crisis del gas en pleno invierno europeo.El jamón del sándwichTodo esto comenzó en febrero pasado, cuando el gobierno ucraniano del prorruso Viktor Yanukovich fue volteado por una serie de manifestaciones y marchas de protestas a favor de una mayor vinculación con la Unión Europea.A partir de ese momento, las protestas y acciones directas de los sectores prorrusos se expandieron por todo el este de Ucrania. Así fue como Crimea pasó nuevamente a manos de Rusia, que la había cedido a Ucrania en 1954 durante el gobierno de Nikita Krushev.El trasfondo de todo esto es la puja de Europa con Rusia por las ex repúblicas soviéticas. En este juego, Ucrania es el más grande y rico de los que están en pugna. El grupo se completa con Moldavia, Bielorrusia, Armenia, Azerbaiján y Georgia.Rusia va a hacer lo que pueda para impedir que se escapen de su jurisdicción política. Lo que sucede en Ucrania es un ejemplo. En la mente de Putin no se trata sólo de razones económicas, sino de poder. Quiere ver a la vieja Rusia como una contraparte política, militar y cultural de Europa.No puede dejar de notarse que esto es una consecuencia de las fronteras artificiales que dejaron la caída de los imperios y las dos guerras mundiales. El mapa de Europa sigue siendo móvil.

