Gobierno de Brasil busca diálogo para sortear encrucijada
Ministro de Información de Rousseff afirmó que la presidenta apuesta a consensuar con otros sectores la respuesta a la crisis. Opositores preparan marcha.
Brasilia. El gobierno de Dilma Rousseff apuesta por un diálogo con todos los sectores del país para superar la grave "crisis política" que "contamina" a la economía brasileña, dijo ayer en una entrevista con la agencia EFE el ministro de Información, Edinho Silva. El clima político en Brasil se ha enrarecido en los últimos meses al calor de los escándalos de corrupción destapados en la empresa estatal Petrobras, que salpican a varios de los partidos de la coalición de gobierno, a fuerzas de oposición y a una veintena de grandes empresas privadas.La investigación de las corruptelas ha avanzado en medio de un proceso de deterioro de la economía, que, según las proyecciones del gobierno, este año se contraerá cerca de un 1,5 por ciento, lo que supondría su peor resultado en cinco lustros, con un aumento de la inflación y del desempleo, provocados por el enfriamiento del consumo.Esa situación le ha dado alas a los sectores opositores, que han endurecido el discurso y convocado para el próximo domingo a una gran protesta contra el gobierno, similar a las realizadas en marzo y abril pasados, que llevaron a millones de personas a las calles."El gobierno observa esos movimientos y las manifestaciones que pueda haber con naturalidad" y con "respeto" frente a las críticas de la sociedad, explicó el ministro sobre esa convocatoria.Según Silva, "el gobierno tiene que dedicarse a gobernar" y a crear condiciones necesarias para una rápida recuperación de la maltrecha economía nacional, que, en su opinión, comenzará a enderezar el rumbo cuando hagan efecto medidas de un plan de ajuste fiscal promovido por el Ejecutivo.El ajuste de las cuentas públicas implica un fuerte recorte del gasto y también un aumento de la recaudación por la vía tributaria. Sin embargo, muchas medidas contempladas en ese plan deben ser aprobadas por el Congreso, en el que hay resistencias, incluso en partidos de la coalición de gobierno."El problema es político", dijo Silva, quien indicó que la presidenta Rousseff apuesta a un profundo y continuo diálogo con el Parlamento. Mencionó como ejemplo una cena ofrecida el lunes por la mandataria a los 43 senadores de la base oficialista, en la que participaron 21 de sus 39 ministros y en la que se insistió en la necesidad de que las medidas de ajuste sean aprobadas con celeridad. Silva garantizó que ese diálogo también se da en el Congreso con sectores de la oposición que "son estadistas" y "contribuyen al juego democrático".
“Quieren lo peor”
El ministro de Información de Brasil subrayó que en el arco opositor existen algunos grupos que “sólo quieren lo peor”, lo cual dificulta el diálogo, pues “sólo se puede dialogar con quien quiere hacerlo”. Agregó que eso incidió en la imagen de la presidenta.

