Frío en Chicago, como el ánimo electoral
La crisis defraudó las expectativas que en 2008 había despertado Obama. Muchos siguen la campaña con indiferencia y resignación. Periodistas y voluntarios son los más entusiasmados. Los sondeos revelan una pelea pareja,con leve ventaja para el presidente. Enviada Especial.
No hay rastros de campaña electoral en las calles de Chicago. Ni afiches, ni carteles, ni pasacalles. Tampoco folletos ni volantes en el piso. Todo está limpio y ordenado como siempre. Ventoso y frío, también como siempre a esta altura del año. Nada evidencia que pasado mañana Barack Obama esperará aquí el resultado de las elecciones en las que se decidirá si sigue en el gobierno cuatro años más o si debe ceder el puesto al republicano Mitt Romney.
El búnker demócrata estará en el Centro de Convenciones McCormick, al lado del enorme lago Michigan y pegado a Grant Park, donde la noche del 4 de noviembre de 2008 se celebró el triunfo de Obama. Ese fue un hecho histórico por varios motivos, no sólo porque por primera vez un afroamericano llegaba a la presidencia, lo que fue interpretado como un acto de justicia, sino también porque se ponía fin a la era de George W. Bush y su trágico belicismo.
Ese día pudimos ver en Grant Park un espectáculo inusual en este país: la manifestación de decenas de miles de personas, la mayoría jóvenes, que expresaban la esperanza de un cambio que algunos imaginaron radical.
El tiempo y la crisis defraudaron tantas expectativas, al punto que un candidato acartonado, sin carisma y muy de derecha como Romney, totalmente contrario a lo que significó Obama en 2008, amenaza la posibilidad de reelección del mandatario. Las encuestas dan más o menos parejos a los dos candidatos con una levísima ventaja para el presidente.
Sandy, omnipresente. Los debates políticos en la televisión mezclan lo electoral con lo que dejó el huracán Sandy, que hizo desastres en Nueva York y Nueva Jersey. Es impactante ver las imágenes de las consecuencias de la tormenta, que de ninguna manera se podrán revertir pronto.
Hay reclamos por falta de atención a ciertos sectores fuera de Manhattan. “No vi por aquí al Cuerpo de Ingenieros (N. de la R.: del ejército). ¿Acaso no somos estadounidenses nosotros? ¿No ven las banderas por todos lados?”, se quejaba en la NBC un vecino de Staten Island que había clavado una gran bandera en los escombros de su casa, arrasada por el huracán.
A los residentes en la zona de desastre se les permitirá votar por e-mail o fax. Tan extrema es la necesidad de que voten todos, que se recurre a esto para asegurarse de que sufraguen.
Si uno le pregunta a la gente en la calle quién puede ganar, casi con seguridad recibirá una respuesta mascullada como a disgusto. Las personas que pudimos interrogar respondieron con una mezcla de indiferencia y resignación: “Total, todos son lo mismo”, o “prometen y después no hacen”.
Hay explicaciones para todo. El bloqueo de leyes en el Congreso por parte de los republicanos impidió reformas que aspiraban a eliminar ciertas injusticias, como una reforma profunda del sistema de salud. Por otra parte, el hecho de que el desempleo no logre bajar a menos del 7,9 por ciento y que la nafta cueste el doble que hace cuatro años también tiene que ver con la percepción de la realidad económica.
Los más entusiasmados con las elecciones son los periodistas y los voluntarios, que persisten en sus acciones puerta a puerta y teléfono a teléfono para que quienes estén registrados voten.
En unos comicios tan ajustados, todo voto cuenta, aunque quizá después decida el colegio electoral y no la decisión popular. Ya pasó una vez.
Perfil del candidato
Por la reelección. El presidente de 51 años dejó de ser el mito que deslumbró en 2008 para convertirse en un político de carne y hueso que acumula logros y fracasos tras cuatro años en la Casa Blanca. Ahora pide una segunda oportunidad.
Ingreso a la política. El primer presidente afroamericano de la historia de Estados Unidos nació el 4 de agosto de 1961 en Hawai, de padre keniano y madre blanca originaria de Kansas. En Chicago, fue profesor y defensor de los derechos civiles hasta dar el salto a la política en 1997 con su elección como senador estatal de Illinois.
Logros y fallas. Galardonado con el Nobel de la Paz en 2009, puso fin a la guerra de Irak, fijó el camino para la retirada de Afganistán, pero no cumplió su promesa de cerrar la polémica cárcel de Guantánamo ni puso en marcha una reforma migratoria.
Suplemento especial
Temas. El suplemento de hoy está dedicado en gran parte a esta reñida elección estadounidense. Además de la enviada Alejandra Conti, escriben en esta ocasión Noam Chomsky y Carlos Pérez Llana.
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