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Francisco: Una sociedad corrupta apesta

El Pontífice realizó ayer un intenso viaje a la parte más empobrecida del sur de Italia. Les pidió a los napolitanosque resistan a la explotación por parte de los capos de la mafia y busquen trabajos honestos. Exigió a los gobiernos que ayuden a cambiar el sistema.

22 de marzo de 2015 a las 12:01 a. m.
Agencias AP y EFE
Francisco: Una sociedad corrupta apesta
Críticas. La falta de empleo para los jóvenes es una señal de que existe un fallo grave en el sistema, dijo el Papa en su visita a Nápoles (AP).

Nápoles. Durante su intensa visita de ayer al empobrecido sur de Italia, el papa Francisco pidió a los napolitanos que se resistan a la explotación de parte de los capos de la mafia y que todos busquen la dignidad del trabajo honesto. "Una sociedad corrupta apesta", expresó el Pontífice al visitar el barrio Scampía, ubicado en la periferia norte de Nápoles y vinculado a la Camorra. "La corrupción es sucia y la sociedad corrupta apesta. Un ciudadano que deja que lo invada la corrupción no es cristiano, apesta", afirmó el papa argentino ante miles de napolitanos que se acercaron a escucharlo en la plaza Juan Pablo II.El papa también se refirió a la problemática del desempleo juvenil, precisamente en un barrio como Scampía, en el que existe una tasa del 57 por ciento de desocupación."La falta de empleo para los jóvenes es una señal de que existe un fallo grave en el sistema. Que haya un 40 por ciento de jóvenes menores de 25 años que no tienen trabajo es grave", comentó.Y prosiguió: "Cuando no se gana para poder llevar el pan a casa, se pierde la dignidad. La falta de empleo roba la dignidad. En estos casos, la persona corre el riesgo de ceder a la esclavitud, a la explotación. Esto no es humano".Por eso, Jorge Bergoglio hizo un llamado a los gobiernos para que asuman su responsabilidad y contribuyan a cambiar el sistema para crear empleo.En lugares como Scampía, muchos de los jóvenes desempleados terminan uniéndose a las organizaciones delictivas con sede en Nápoles, transportando drogas o extorsionando a los comerciantes locales, exigiendo dinero por la así llamada "protección".En ese sentido, el Papa citó la amplitud de un mercado laboral subterráneo en Nápoles, donde muchas personas trabajan en fábricas de confección clandestinas o venden cigarrillos de contrabando o artículos electrónicos falsificados en la calle.Además, denunció la explotación en los trabajos legales, donde se trabaja muchas horas a cambio de un salario bajo. Dijo a los napolitanos que se enteró de una joven a quien le ofrecieron un trabajo en el sector turístico donde le pagaban 600 euros mensuales por jornadas diarias de 11 horas."Esto se llama esclavitud, esto se llama explotación", agregó Francisco ante el aplauso de los residentes de Scampía.

Una jornada intensa

El Papa inició a primera hora de ayer su viaje a Campania, donde oró en el Santuario de Pompeya, visitó a los vecinos de Scampía y, finalmente, celebró una misa multitudinaria en la Plaza Plebiscito y comió con presos de una cárcel.

Entre los aproximadamente 120 presos elegidos para almorzar con Francisco en la cárcel de Poggioreale había 13 transexuales y mujeres transferidas de otras penitenciarías de la zona para la ocasión, indicaron los medios locales.

En el paseo marítimo Caracciolo fue recibido con gritos y aplausos de las más de 100 mil personas que se acercaron a despedirlo y a acompañarlo en el final del viaje que emprendió al sur de Italia por y para los jóvenes que son, según afirmó una y otra vez, el futuro de la sociedad.

Visiblemente cansado, el Papa se excusó ante los presentes por permanecer en este último tramo de su periplo sentado en una silla, y habló de temas como el futuro de los jóvenes, la crisis económica, la eutanasia y el matrimonio. “La educación es el camino justo porque previene y ayuda a ir hacia adelante”, señaló Francisco.