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Francisco oró con los presuntos restos de Pedro en sus manos

El Vaticano exhibió ayer el conjunto de huesos que serían del apóstol y primer papal. Nunca antes se habían mostrado las reliquias al público. Arqueólogos discrepan.

25 de noviembre de 2013 a las 12:01 a. m.
Agencias AP, DyN, EFE y Télam
Francisco oró con los presuntos restos de Pedro en sus manos
Rezo. El Papa rezó frente a los restos al inicio de la misa y sostuvo el relicario antes de la homilía de ayer (AP).

El Vaticano mostró ayer al público un conjunto de huesos que presuntamente pertenecen a San Pedro, con lo que se revive el debate científico y el tortuoso misterio en torno a si los restos hallados en una caja de zapatos son del primer papa.

Los nueve fragmentos de hueso estaban dispuestos como anillos en un alhajero dentro de una caja de bronce que se colocó al lado del altar durante la misa con la que el papa Francisco conmemoró ayer el fin de año de la fe cristiana. Es la primera vez que las reliquias se exhiben en público.

Francisco oró frente a los fragmentos al principio del servicio dominical y después sostuvo la caja en sus manos durante varios minutos antes de la homilía.

Ningún papa había declarado definitivamente que los fragmentos óseos pertenecen al apóstol Pedro, aunque Paulo VI habló en 1968 de los fragmentos hallados en la necrópolis bajo la Basílica de San Pedro: “Fueron identificados en una forma que consideramos convincente”, dijo.

Algunos arqueólogos ponen en duda esa afirmación. Sin embargo, la semana pasada, una alta autoridad vaticana, el arzobispo Rino Fisichella, afirmó que carece de importancia si un día los arqueólogos descubren que los restos no son de San Pedro porque los cristianos han rezado ante su tumba durante dos milenios y seguirán haciéndolo.

Las reliquias fueron descubiertas durante excavaciones realizadas en la Basílica de San Pedro en los años posteriores a la muerte del papa Pío XI, quien pidió ser sepultado en las grutas donde docenas de papas fueron enterrados, según el libro Los oídos del Vaticano , escrito por el corresponsal Bruno Bartoloni. El 23 de diciembre de 1950, durante el Año Santo, el papa Pío XII anunció, a través de la radio, que había sido hallada la tumba del apóstol, después de que en 1939 el pontífice autorizara excavar bajo la basílica vaticana.

Pero mientras que parecía haber consenso sobre la tumba, la discrepancia brotaba en torno a los huesos hallados en esta enorme necrópolis y si de verdad pertenecían a aquel que Jesús indicó para “construir su Iglesia” y que murió crucificado cabeza abajo en el año 67.

Hallazgo y anuncio

La tradición católica describe que el emperador Constantino, que se convirtió al cristianismo, ordenó la construcción de una basílica en el lugar en el que le habían indicado que había sido crucificado Pedro, es decir, en una gran necrópolis situada en una colina en las entonces afueras de la ciudad.

Tras años de excavaciones, se encontró una zona protegida por unos muros que la defendían de filtraciones de agua 
–muy frecuentes en esa ladera del monte Vaticano–, lo que hizo pensar que se había enterrado un personaje muy importante.

En 1952, la profesora Margarita Guarducci, que es la primera autoridad mundial en epigrafía griega, comenzó a descifrar los grafitos que hay en los muros adyacentes a esa tumba.

En uno de ellos, en el llamado "muro rojo" o "muro G", halló una inscripción hecha con un punzón que decía " Petre eni " (Pedro está aquí). Tras picar en ese muro, se encontró un nicho forrado de mármol blanco y en su interior restos óseos.

Guarducci siguió investigando y descubrió que uno de los trabajadores recibió los restos que se hallaron en el ataúd y los guardó en una caja de zapatos que depositó en una alacena.

Pasaron los años y los estudios antropológicos realizados por algunos estudiosos revelaron que se trataba de huesos que pertenecieron a un hombre robusto, que medía cerca de 165 centímetros y que murió entre los 60 y 70 años.

El hallazgo llevó al entonces papa Pablo VI a anunciar al mundo –durante la audiencia general del 26 de junio de 1968–que se habían encontrando los huesos de San Pedro.

Un debate que se reabre

Las reliquias despiertan opiniones disímiles

Dudas. Algunos libros y artículos publicados por L'Osservatore Romano, el rotativo del Vaticano, revelan que el arqueólogo jesuita Antonio Ferrúa, que formaba parte del equipo que descubrió la tumba, expresó siempre su escepticismo sobre la posibilidad de que esos huesos perteneciesen al llamado "Príncipe de los apóstoles".

Pesimismo. El jesuita, fallecido en 1999, aseguraba que en aquel nicho también se encontraron restos de una mujer y de una persona de complexión delgada, y escribía en 1995 en la revista de la orden Civiltà Cattolica: "Hablando claro. Algunos lo creen. Yo no".

Visita. La tumba donde se dice que se enterró a Pedro se puede visitar, previa cita para recorrer la necrópolis bajo la basílica, como hizo Francisco hace unos días. Fue el primer pontífice que la visitó.