Francisco, imán para los fieles en Quito
El papa argentino reunió a más de un millón de personas en su segunda misa en Ecuador. Advirtió contra “los personalismos y el afán de liderazgos únicos”. También alertó sobre la tentación de “dictaduras, ideologías o sectarismos”. Bendijo a una mujer de 100 años.
Quito. Francisco ya no es sólo el papa argentino, también se convirtió en un representante icónico de Latinoamérica, una región que lo ha acogido como el santo padre de todos sus pueblos y un símbolo de la esperanza y unidad que requieren sus naciones. Ese fue el criterio de varios fieles extranjeros que acudieron ayer a la multitudinaria misa campal que el Papa ofreció en Quito, en el tercer día de su visita a Ecuador que concluye hoy, cuando parte a Bolivia y Paraguay, los otros destinos de su corta gira por Sudamérica.Francisco congregó ayer por la mañana en la capital ecuatoriana a más de un millón de personas en el Parque Bicentenario, zona centro-norte de la ciudad, que se inundó con ríos de gente que acudieron al llamado de la Iglesia Católica desde todos los puntos cardinales.En medio de la muchedumbre fervorosa, banderas de varios países latinoamericanos se confundían con las ecuatorianas y las del Vaticano.Cubanos católicos llegados a Quito no sólo blandían con orgullo la bandera de su país, sino que en la misma asta habían fijado otras de Argentina y México, que identificaban a un grupo ecuménico que había llegado a los Andes de Ecuador para escuchar a Francisco en su primera visita a países sudamericanos de habla hispana."No importa la distancia, lo importante es escucharlo y estar junto a él. Es nuestro", señaló el cubano que pudo ubicarse a 150 metros del templete construido en el Parque Bicentenario, desde donde Francisco ofreció misa.
Su mensaje
El oficio religioso, al que asistieron en primera fila el presidente ecuatoriano, Rafael Correa, y otros altos funcionarios públicos, se cumplió en un marco de un sol esplendoroso que se abrió paso en medio de densas nubes que horas antes dejaron caer un aguacero sobre miles de fieles congregados en el sitio durante la madrugada.
“La inmensa riqueza de lo variado (...) nos aleja de la tentación de propuestas más cercanas a dictaduras, ideologías o sectarismos”, dijo el Pontífice en su homilía. Además, advirtió contra “los personalismos y el afán de liderazgos únicos”.
Vestido con una casulla con motivos indígenas elaborado por artesanas de Cuenca, el Papa resaltó que “a aquel grito de libertad prorrumpido hace poco más de 200 años no le faltaron convicción ni fuerza, pero la historia nos cuenta que sólo fue contundente cuando dejó de lado los personalismos y el afán de liderazgos únicos”.
“Constatamos a diario que vivimos en un mundo lacerado por las guerras y la violencia”, añadió al frente de un templete de cuatro metros de alto en el que estuvo acompañado por un coro y representantes de las comunidades shuar y quichua, que durante la homilía leyeron la oración de los fieles y la segunda lectura.
“Sería superficial pensar que la división y el odio afectan sólo a las tensiones entre los países o los grupos sociales”, manifestó en el escenario que tuvo de fondo las colinas de Quito.
Agregó que la violencia es “manifestación de ese difuso individualismo que nos separa y nos enfrenta”, y por eso llamó a que “el grito de la misa” en el Parque Bicentenario sea “un clamor nacido de la convicción de impulsar la unidad”.
Sobre el final de su mensaje, sostuvo que evangelizar es la revolución de la fe católica.
Bendición inesperada
Antes de dar misa, Francisco se movió entre la multitud en un flamante papamóvil, saludando mientras la multitud le devolvía gritos de entusiasmo y dejaba caer un baño de pétalos al paso del visitante.
En un momento del recorrido, el Pontífice dispuso parar el vehículo y pidió a su seguridad que levantaran la silla de ruedas de una anciana que estaba a un costado, a quien besó en la cabeza, prodigó un abrazo y bendiciones.
Con la voz entrecortada por la emoción, la señora expresó después a los medios que se encontraba feliz porque nunca imaginó que sucedería lo que vivió ayer: “Recibir la bendición de Dios a mi edad, que ya tengo 100 años”.
Carta de la SIP
Antes del arribo de Francisco a Ecuador, la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) le recordó al papa Francisco “la violación sistemática del gobierno” ecuatoriano de Rafael Correa a la libertad de expresión e hizo votos por que sus palabras produzcan cambios en el país.
¿Caos en la frontera?
Aduana de huelga. Un paro de actividades dispuesto por el Sindicato Único del Personal de Aduanas (Supara) en reclamo de mejoras salariales podría causar un caos vehicular durante el fin de semana en la frontera entre la ciudad misionera de Posadas y la paraguaya Encarnación, advirtieron autoridades migratorias.
Paso obligado. El conflicto se suscitó a sólo 72 horas de la visita del Papa a la capital paraguaya, 350 kilómetros al norte de Posadas, lugar de paso para miles de argentinos, brasileños y paraguayos que tienen previsto visitar Asunción. El paro se realizaría desde el viernes 10 al domingo 12 de este mes, coincidente con la visita de Francisco a la capital paraguaya.

