Francia y Alemania negocian una nueva UE
Merkel y Sarkozy estudian una Europa a dos velocidades, con un núcleo de nueve países que sigan en el euroy que mantengan la disciplina fiscal.
París, Berlín. Altos funcionarios y expertos de los gobiernos de Francia y Alemania aceleran las gestiones para formar un núcleo duro dentro del euro. La gravedad de la crisis de la deuda soberana encendió todas las alarmas de Berlín y París, que están dispuestos a todo para superar la crisis. Representantes de ambos gobiernos habían consultado esta iniciativa al máximo nivel con los países más próximos al área del marco y del Benelux (Holanda, Bélgica, Luxemburgo), según fuentes conocedoras de estas conversaciones.En los trabajos preparatorios se abordaron los aspectos fiscales con vistas a armonizar los principales impuestos y a la creación de un ministerio común para facilitar estas tareas. El impulsor de este movimiento es el presidente francés, Nicolas Sarkozy, pendiente de las elecciones que se avecinan y, sobre todo, con la preocupación de no perder la calificación de triple A de su deuda soberana.En estos preparativos, París cuenta con la ayuda de ex altos funcionarios europeos para analizar los aspectos ligados a las necesarias reformas del Tratado. Otras fuentes apuntan a que, en una primera etapa, el núcleo duro del euro, que promueven Francia y Alemania, estaría formado por un total de nueve países entre los que se incluiría España, que en las últimas semanas ganó credibilidad y se distanció de Italia.París y Berlín estiman que sólo deben compartir la moneda única los países que puedan mantener la disciplina fiscal.En las últimas dos semanas, el presidente francés ya había dado indicios de que el futuro pasa por un "núcleo duro" de la Eurozona y por una alianza estratégica reforzada del eje París-Berlín.La última ocasión fue el martes, en Estrasburgo. Ante un grupo de estudiantes, Sarkozy dijo que la Europa a dos velocidades, con la Eurozona avanzando deprisa y de forma más integrada que el grupo de los 27 países que conforman la Unión Europea (UE), era el "único modelo posible" para el futuro. Sin chistar. Sarkozy abrazó hasta ahora todas las tesis alemanas sobre la solución de la crisis sin chistar, pues sabe que se juega la posible pérdida de la calificación triple A, que Moody's puso hace tres semanas en cuarentena. Durante la entrevista en la que Sarkozy explicó a los franceses los resultados de la última cumbre de Bruselas, sus alabanzas a la solidez y el rigor de "los amigos alemanes" fueron continuas. Incluso enunció que la estrategia para sacar a Europa del pantano pasaba por cumplir las condiciones del pacto de estabilidad y por reforzar aún más los vínculos con Berlín."Juntos formaremos un gran equipo que partirá a la conquista de nuevos mercados", llegó a afirmar.La oposición y diversos analistas subrayaron en los últimos días que Francia es cada vez más dependiente de Alemania, y algunos medios, como Le Monde , señalaron que Sarkozy parece haber optado por olvidar sus ambiciones de liderar el sur de Europa para echarse en brazos de la canciller alemana, Angela Merkel. Todo, con la idea de salvar la triple A y poder presentarse a las presidenciales en abril con alguna garantía de ser reelegido.Como expresó el propio Sarkozy durante un receso en Bruselas: "Si perdemos la triple A, estoy muerto"."Una unión dividida no funcionará"Una idea distinta. La iniciativa de Merkel y Sarkozy irrita al presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, que ve cómo a medida que gana fuerza el directorio franco-alemán, la Comisión pierde relevancia.50 años desperdiciados. Barroso expresó que una división interna de la Unión Europea se llevaría por delante medio siglo de método comunitario. "Una unión dividida no funcionará", manifestó ayer. A su juicio, una Europa a dos velocidades derivaría en "una unión con un núcleo integrado y una periferia desconectada; una unión dominada por un malsano equilibrio de poder o un tipo de directorio".

