Fotos de un crudo agosto
Matanzas de inocentes, retiradas sin gloria de tierras arrasadas, persecución de extranjeros y golpes de efecto cargaron los últimos días del que alguien definió como “un mundo de locos”. Marcelo Taborda.
Fidel Castro confiesa su propia muerte y posterior resurrección en un “mundo de locos”, sin de dejar de repetir sus advertencias acerca de una conflagración nuclear ya en marcha.
Con apariciones públicas cada vez más frecuentes y 84 años a cuestas, Fidel avisa que todavía tiene con qué librar algunas batallas.Barack Hussein Obama termina de consumar en un discurso el final de las "misiones de combate" de Estados Unidos en Irak, pero antes de pronunciar su mensaje aclara que éste estaría despojado de triunfalismos. Sólo un incompleto inventario de las formas y el fondo de la invasión iniciada en marzo de 2003, y los siguientes siete años y medio de ocupación, bastan para saber que hay poco para festejar y nada para enorgullecerse.
Mientras, la derecha más recalcitrante gana espacios físicos y mediáticos, levanta muros, vota leyes xenófobas, y hasta sugiere con fines inquisidores la supuesta fe musulmana del primer inquilino negro de la Casa Blanca.
Más al sur, del otro lado de la frontera, 72 migrantes son asesinados por “coyotes” de un cartel mafioso, por no aceptar convertirse en sicarios del grupo. La matanza se descubre porque Luis Freddy, un chico de 18 años finge su propia muerte y, herido, logra denunciar lo ocurrido en un puesto militar.
La tragedia de la masacre, conmovedora en sí misma, se multiplica al indagar las historias personales de las víctimas. El sobreviviente es un joven ecuatoriano, el mayor de nueve hermanos de un pequeño pueblo andino, con su mujer embarazada de cuatro meses y sus padres clamando por ayuda económica desde Estados Unidos, donde fueron en busca del “sueño americano”. Pero el sueño se convierte en pesadilla para Luis, quien ahora requiere de protección para él y los suyos, que pueden ser presa de la venganza de “los Zetas”.
“Los Zetas” es un grupo mafioso que antes oficiaba como brazo armado del Cartel del Golfo, hasta que resolvió “independizarse” y disputarles el negocio de drogas, tráfico de personas y otros ilícitos a sus ex jefes. Lo integran ex militares y policías exonerados.
El gobierno del presidente Felipe Calderón, cuya militarización de la lucha contra el narcotráfico no ha servido para atenuar las 28 mil muertes violentas ocurridas en su mandato, anuncia en un mismo día la detención de Edgar Villarreal o “la Barbie”, capo del cartel de los Beltrán Leyva, y una purga policial que dejará fuera de servicio a más de cuatro mil agentes sospechados de corrupción. Pero el mundo no puede borrar tan rápido la imagen de los 72 cadáveres apilados en una finca de Tamaulipas, como tampoco deberían acostumbrarse los mejicanos a que los cuerpos humanos colgados de puentes o arrojados sin cabeza contra una pared sean la postal más actual de su país.
Mientras, Nicolas Sarkozy se pregunta por qué tanto revuelo por su xenófoba iniciativa de expulsar gitanos, dando a entender que no es el único en usar tal receta.
En tanto, Luiz Lula da Silva promociona tours a los morros de Río para admirar la ciudad desde la pobreza de las favelas, en una constatación de desigualdades aún pendientes de solución.
Agosto terminó con más muertos en Medio Oriente, justo en vísperas de la primera reunión directa entre palestinos e israelíes en casi dos años. Aunque no muchos creen en ella, la nueva apuesta de paz nace en septiembre.

