Evo fue internado de manera sorpresiva
El presidente de Bolivia fue ingresado en un hospital de Cochabamba para un chequeo médico "de rutina", aseguró el vicepresidente. La agendad e actividades oficiales tuvo que ser suspendida.
La Paz. El presidente de Bolivia, Evo Morales, fue ingresado en un hospital de la ciudad de Cochabamba, en el centro del país, para un chequeo médico de rutina, a pesar de que tenía actividades agendadas, informó ayer el vicepresidente boliviano, Álvaro García Linera.
En la noche del viernes, Morales se internó en la Clínica Los Olivos, en la ciudad de Cochabamba, unos 250 kilómetros al norte de la capital boliviana, manifestó el neurólogo del hospital, Mauricio García Linera, hermano del vicemandatario.
Más tarde, el especialista afirmó que Evo fue examinado por cuatro médicos, quienes le practicaron electrocardiogramas, mapeo de la presión arterial y análisis rutinarios de laboratorio.
“Es una cuestión muy normal. Goza de muy buena salud, bromea como siempre. Está en muy buen estado”, confirmó.
Jornadas extenuantes. "Como el sol, (Morales) va de un lado a otro y eso el cuerpo no lo aguanta. Son seis años de vivir así, el mismo ritmo desde el 22 de enero de 2006 hasta ahora", comentó el vicepresidente García Linera.
Citado por la agencia estatal, recordó que Evo tiene una vida rutinaria muy activa desde 2006, cuando asumió la presidencia, con jornadas que habitualmente se inician a las 5 de la madrugada y concluyen pasada la medianoche. “Nuestro presidente Evo es un hombre muy trabajador, exagera; a veces, a las 5 de la mañana ya está en Palacio, y yo llego a las 6 o 6.30”, informó.
El vicepresidente aclaró que Morales fue sometido a esa revisación médica por exigencia del Ejecutivo. “No queremos que tenga dificultades en el trabajo”, dijo en un acto público al que debía asistir el presidente.
“Era importante ese chequeo médico de todo un día, en el hospital están revisando todo su cuerpo, es una revisación periódica que se le hace a nuestro presidente Evo”, justificó, excusando así al mandatario con los asistentes que lo esperaban para la entrega de un hospital en la vecina ciudad de El Alto.
La agenda de Morales, que fue suspendida a raíz de la internación, incluía tres discursos en inauguraciones de obras públicas.
Corazón delator. "Cualquier máquina tiene sus problemas y hay que llevarla al taller. Nuestro presidente también está en su chequeo, está en su revisación, está en su mantenimiento. Lo que sucede es que hay que hacer un chequeo cardíaco cada año, una valoración de todos los médicos especialistas, lo que corresponde para que el presidente siga manteniendo su buena salud", agregó García Linera.
Mientras el vice mencionaba un chequeo cardíaco de rutina, el diario boliviano Opinión informó de rumores no verificados que indican que Morales sufre problemas cardíacos, y en su página de Internet ese medio aseguró que "fue internado de urgencia en la Clínica Los Olivos".
Morales, de 52 años, fue operado en noviembre de 2010 de una tendinitis en la rodilla izquierda en esa misma clínica. Conocido por dormir poco (desde su mismo entorno admiten que descansa menos de seis horas diarias) y convocar a militares o embajadores antes del amanecer, sin embargo Morales recomendó en enero pasado a sus ministros que duerman bien porque es más “importante dormir que comer”.
Aunque no se conoce si su estado reviste gravedad, la internación del presidente boliviano se suma a la larga serie de problemas de salud que afecta a mandatarios latinoamericanos en los últimos años.
Popularidad en alza
Imagen. La popularidad de Evo Morales ha crecido en lo que va de 2012 hasta el 39 por ciento, según una encuesta de Ipsos.
Merma. En 2011, la aprobación a su gestión cayó como consecuencia de la decisión (luego revocada) de equiparar los precios de las gasolinas en Bolivia con los del mercado regional.
Recuperación. En el lapso 2006-2010, Morales tocó picos de 80 por ciento de aprobación, después su popularidad cayó, y en lo que va de 2012 creció lenta pero constantemente.
Conflicto. La última crisis fue hace cinco meses, con la represión policial a indígenas que rechazaron la construcción de una carretera entre el centro andino y el nordeste amazónico de Bolivia, el país con menor infraestructura vial de Sudamérica.
Más información

