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Espionaje: marcha y polémica en EE.UU.

Miles de personas reclamaron en la capital estadounidense contra la violación de la privacidad. Exigen la reforma de la ley antiterrorista “Patriot Act”, sancionada durante la administración de George W. Bush y que le permite al gobierno espiar a los civiles.

27 de octubre de 2013 a las 12:01 a. m.
Agencias AP y Télam
Espionaje: marcha y polémica en EE.UU.
Movilización. Miles de estadounidenses protestaron contra la violación de la privacidad con el lema “Basta de vigilarnos” (AP).

Washington. Miles de personas llegaron ayer a Washington procedentes de distintos puntos de Estados Unidos para participar de la primera gran manifestación contra los abusos de los programas de espionaje masivo que reveló el exanalista de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) Edward Snowden.

La movilización comenzó en la céntrica estación de trenes de Washington y culminó cerca del Congreso, donde los manifestantes entregaron más de medio millón de firmas para recordar a los legisladores que trabajan para los ciudadanos y que estos no toleran más la vigilancia masiva.

La protesta ocurre días después de que la canciller alemana, Ángela Merkel, denunciara en la cumbre de la Unión Europea, en Bruselas, el espionaje de Estados Unidos a su teléfono celular. Merkel, junto con la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, impulsa una resolución en la ONU en contra del espionaje y a favor de la privacidad, entre otras medias.

La protesta en la capital estadounidense fue convocada por un centenar de organizaciones en defensa de las libertades civiles, unidas por el lema Stop Watching Us (Basta de vigilarnos). El objetivo fue enviar al Congreso una petición para reformar la cuestionada Ley Patriótica (Patriot Act), ley antiterrorista aprobada a instancias de George W. Bush, hace 12 años, poco después de los atentados del 11 de septiembre. "Apuntamos a cambiar radicalmente la sección 215 de la Patriot Act , que extiende los poderes del FBI (Oficina Federal de Investigaciones), autorizándolo a recoger informaciones y, por lo tanto, a espiar a cualquiera sobre la base de una investigación de antiterrorismo", explicó Rainey Reitman, responsable de la Electronic Frontier Foundation, una de las principales promotoras de la acción.

“Pedimos luego una reforma de la ley que autoriza las escuchas telefónicas de parte de las agencias de inteligencia como la NSA”, agregó la dirigente. “Finalmente, queremos que se conozcan los nombres de los funcionarios de inteligencia responsables de los abusos o culpables de cubrir la verdad, y que sean perseguidos por la justicia”, concluyó Reitman.

Activistas sociales y referentes de la cultura estadounidense como el cineasta Oliver Stone y los actores John Cusack y Maggie Gyllenhaal, estuvieron también entre los que impulsaron la propuesta.

Política exterior

El secretario de Estado norteamericano, John Kerry, visitó la semana pasada Roma y París para conversar sobre Siria, Irán y la paz en el Oriente Medio, pero afrontó la indignación por la magnitud y el alcance del espionaje de Estados Unidos en el exterior.

El presidente Barack Obama ya defendió las operaciones de vigilancia ante los gobernantes de Rusia, México, Brasil, Francia y Alemania, e incluso se le preguntó al respecto durante una presentación con motivo de su cumpleaños en un programa nocturno de televisión.

En el corto plazo, Obama y Kerry intentan apaciguar el enfado internacional que ocasionaron las filtraciones de documentos secretos que efectuó Snowden. En el largo plazo, las revelaciones sobre las tácticas de la NSA (entre éstas las supuestas escuchas a los teléfonos celulares de 35 gobernantes en el mundo) amenazan con socavar la política exterior de la Casa Blanca en diversas áreas.

La manera de Estados Unidos de recolectar información como si utilizara una aspiradora ha causado preocupación a los aliados extranjeros de 
Washington.