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España no ve la luz al final del túnel

La recesión, los ajustes y el desempleo castigan a los ciudadanos. Con miles de personas sin poder gastar dinero, la economía se congeló. Alejandra Conti.

15 de mayo de 2011 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
España no ve la luz al final del túnel

A pesar de los casi 30 años que llevamos en democracia hay escenas que nos siguen pareciendo intransferibles a nuestra realidad argentina. El jueves pasado, en el Congreso español se enfrentaron en una áspera pero democrática discusión José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy. El primero, presidente del gobierno, defendió lo hecho a lo largo del último año para mejorar la situación económica y financiera española. El segundo, líder de la principal agrupación política de la oposición, el Partido Popular (PP), cuestionó cada una de las medidas tomadas. Precisamente, ese día se cumplía el primer aniversario del anuncio del durísimo plan de austeridad impuesto por el gobierno del Partido Socialista Obrero. El objetivo: reducir el déficit y evitar el rescate.Las medidas anunciadas, que sonaban a desmantelamiento del "Estado de bienestar", incluían aumentar los impuestos, disminuir un cinco por ciento los salarios de los empleados públicos; eliminar el llamado "cheque bebé", un subsidio universal por nacimiento, y congelar las jubilaciones (salvo las mínimas). Esas eran las que afectaron directamente el bolsillo de la gente común, pero además, el Estado español redujo a 600 millones de euros la ayuda oficial al desarrollo (a países pobres) y rebajó en más de seis mil millones de euros la inversión pública.El efecto fue inmediatamente advertido por la gente. El desempleo, que ya era altísimo, llegó en el primer trimestre de este año al 21,29 por ciento, el más alto entre los países industrializados. Esto equivale a poco menos de cinco millones de desocupados. Se calcula que hay 1.386.000 hogares en los cuales ningún miembro de la familia tiene trabajo.La situación es particularmente seria para los jóvenes, ya que casi el 50 por ciento de ellos se encuentra de-sempleado. Tanto es así, que el propio FMI habla de una generación perdida.Los despidos son habituales; los profesionales mileuristas (por el sueldo de mil euros mensuales) piensan en emigrar a países antes ni imaginados (China, por ejemplo) simplemente para poder hacer algo con sus vidas. Con miles de personas sin dinero para gastar, la economía se enfrió. Se congeló, más bien. Se consume menos, se produce menos, se necesitan menos empleados.Hablar con los españoles sobre la situación que atraviesan es todo un desafío para quien pretende mantener el buen ánimo. Y lo peor es que todavía no ven luz al final del túnel.El Fondo Monetario Internacional, gran promotor de ajustes, considera que las medidas tomadas por el gobierno son responsables del frenazo que sufre la economía. En su último informe sobre Europa, además, puso a España en la misma categoría que Grecia, Portugal e Irlanda, que recibieron rescates financieros. Sin embargo, el mismo FMI advierte que el caso español no es tan grave como el de los otros tres países del grupo, y ayer, una de sus voceros dijo que España está en la dirección correcta para salir del pozo. Si esto último se contradice con su anterior afirmación sobre la generación perdida, no parece una preocupación para el organismo internacional.Por cierto, el golpe de verse en la misma categoría que Portugal, Grecia e Irlanda, eternos perdedores en la película europea, ha sido fuerte para Madrid, que lo siente como una traición."De hecho, las cuentas públicas españolas están mucho mejor que las italianas en deuda y sólo algo peor en déficit, y la economía italiana crecerá más o menos lo mismo que la española en los próximos dos años", señaló el diario El País cuando se conoció el informe del organismo internacional. Las comparaciones enfrentan la durísima situación española en el tema del desempleo con la de los países del norte de Europa (en los que se aplica la reducción de jornada) en donde casi no aumentó la desocupación.El motivo es que el origen de la crisis española estuvo en el estallido de la burbuja inmobiliaria que dejó sin trabajo a mucha mano de obra poco calificada. Además, Alemania hizo hace años ajustes graduales en lo laboral, la salud y el sistema jubilatorio (lo que tuvo un alto costo político para la socialdemocracia), tiene una considerable demanda interna y una fortísima posición como exportador. La desocupación es de 7,1 por ciento, el nivel más bajo desde la reunificación.Eso no quiere decir que esté todo bien para los alemanes. Por el contrario, se consideran extremadamente dependientes de la demanda externa de sus productos y también de los avatares económicos de los países del sur de Europa.Alemania sigue siendo la locomotora de Europa y con Francia parece estar adelantando la recuperación. España está haciendo un gran esfuerzo para que la saquen del vagón de cola. La receta, por el momento, parece necesitar algunas rectificaciones.