Escapaban de la pobreza, podrían morir ahorcados
Tres hermanos mejicanos, al parecer reclutados por carteles, están presos en Malasia.
Culiacán (México). Desde los 6 años, los hermanos González aprendieron a hacer ladrillos, observando cómo su padre trabajaba desde el amanecer hasta el anochecer. Hace tres años, los tres, ahora treintones o cuarentones, dejaron ese trabajo agotador diciendo que se les había presentado una oportunidad laboral mucho mejor en el exterior.Ahora, José Regino, Luis Alfonso y Simón González son juzgados en Malasia por trabajar en un laboratorio en el que la policía halló metanfetaminas por valor de 15 millones de dólares. De ser hallados culpables, se los condenaría automáticamente a morir ahorcados.El caso hace que surja el fantasma de una conexión entre el estado de donde son oriundos, Sinaloa, cuna del narcotráfico mejicano, y un país lejano que es un centro regional de producción de metanfetaminas. Si bien las autoridades dicen que no hay pruebas que vinculen al cartel de Sinaloa –los narcotraficantes más poderosos de México– con la producción de metanfetaminas en Asia, nadie se sorprendería si el lazo existe.Los hermanos informaron de su arresto en una llamada. La familia debió buscar en un mapa dónde estaba Malasia. "Si me hubiesen dicho que fuese, no habría ido", declaró un hermano, Ismael, mientras empujaba una carretilla llena de ladrillos, con los pies en el barro. "Creo que no tenían idea de dónde se metían".Malasia devino en centro regional de producción de metanfetaminas. La mayoría de laboratorios son financiados por traficantes de Singapur, China, Taiwán, Tailandia e Irán.Los carteles mejicanos están relacionados desde hace tiempo con pandillas asiáticas que les suministran los químicos precursores de las metanfetaminas, pero no se sabía que estuviesen involucrados en la producción en esa parte del mundo. La policía de Malasia dice que los hermanos fueron arrestados en marzo de 2008 en un laboratorio ubicado en una zona remota. Se confiscaron 29 kilos de metanfetaminas, con un valor de 15 millones de dólares.Un abogado de los hermanos González, Kitson Foong, afirmó que fueron arrestados fuera de la fábrica y que no estuvieron involucrados con lo que ocurría adentro. "No son culpables. No son traficantes de drogas", aseguró. Pero el fiscal Umar Saifuddin Jaafar dice que los hermanos fueron arrestados dentro del laboratorio y que "conocían los procedimientos". Parientes y vecinos dicen que no percibieron que los hermanos aspirasen a ser parte del mundo de los capos de Sinaloa.Su padre, Héctor González, comenzó a fabricar ladrillos en el patio de su casa en 1960 y les enseñó el oficio a todos sus hijos. La mayoría sigue trabajando allí bajo un sol abrasador, inclinados sobre un molde que produce cuatro ladrillos a la vez. Fabrican más de mil ladrillos diarios cada uno. En un buen día, los hermanos ganaban el equivalente a unos 25 dólares. Simón se dislocó tres discos de la columna vertebral y un médico le dijo que no debía seguir con ese trabajo. "Pero siguió trabajando", expresó una hermana, Alejandrina. "Es lo único que se puede hacer aquí, lo único que mi padre les enseñó desde chicos". Relató que dos hombres con los que jugaban al fútbol y al básquetbol les hablaron de una oportunidad de trabajar afuera y se fueron con ellos. "No dijeron adónde iban. Sólo que probarían suerte en otro trabajo".Cuando llamaron en 2008, la familia recaudó dinero y envió a Alejandrina y a una amiga a Malasia. La mujer vio a sus hermanos en los Tribunales, encadenados. Se sorprendieron de verla y le juraron que no habían ido allí a fabricar drogas. Foong dijo que los hermanos estaban abrumados por los procedimientos en otro idioma.De ser hallados culpables, los hermanos tendrán dos instancias de apelación. El proceso podría demorarse un año.En la vieja habitación de Simón hay tres fotografías de su hija Bianca. La niña tiene hoy 6 años y empezó a ir a la escuela primaria, pero su madre, Brenda, dice que la pequeña tiene pesadillas y no quiere aprender a leer ni escribir. "Dice que no estudiará hasta que vuelva su padre", declaró. "Le digo que debe aprender pronto para poder escribirle".

