Escándalos repercuten en la economía en crisis de Brasil
El impacto político de las denuncias por Petrobras condiciona planes y alianzas del gobierno en el Congreso. El Senado le dijo no a planes de ajuste del ministro Levy.
San Pablo. El mismo día y casi a la misma hora en que trascendía que su nombre estaba incluido en la lista de políticos implicados en el caso Petrobras, Renan Calheiros, presidente del Senado, devolvía al gobierno federal (sin la aprobación de la Cámara) una subida de tasas empresariales alegando que eran inconstitucionales. Hay quien cree que lo hizo como venganza; hay quien dice que se trató de una maniobra de distracción; hay quien dice que fue mera casualidad. Lo que es indudable es que el terremoto político desencadenado por la publicación de la lista negra afectará a todo el país, incluida a su economía. A juicio del ministro de Economía, Joaquim Levy, esos ajustes, junto a otros recortes incluidos en el proyecto rechazado, eran indispensables. Por ahora, tendrán que esperar. Ya avisó Jaques Wagner, ministro de Defensa, miembro del Partido de los Trabajadores (PT), exgobernador de Bahía y muy próximo a la presidenta Dilma Rousseff: "Lo de la lista puede generar perturbación social".
En turbulencia
“Es obvio que va a haber turbulencias, y las va a haber en un momento en que el país más necesita de tranquilidad”, agregó.
Es cierto. El real bajó ayer significativamente hasta situarse por encima de los tres reales por dólar. Y los datos económicos llevan tiempo sin ser buenos. Brasil está a un paso de volver a la recesión y, cuando menos, su economía sigue estancada.
La desocupación –el indicador al que más se aferra Rousseff para defender su gestión- subió en enero hasta el 5,3 por ciento (un año antes rozaba el 4,8 por ciento). Para completar esta semana negra, el dato de inflación, que seguramente será más alto que la meta fijada por el gobierno. Esta subida paraliza aún más el ya desanimado consumo de los brasileños.
Los empresarios nacionales, como los consumidores, congelan sus decisiones de inversión a la espera de saber hacia dónde se dirige el país y los extranjeros aguardan a que se cumplan todas las promesas de ajuste y recortes que en su momento el ministro Levy se comprometió a llevar a cabo. Poco a poco, las está cumpliendo (cuando lo dejan el Congreso brasileño o el Senado).
Entre otras cosas, el titular de la cartera de Economía ha ordenado recientemente la reducción de gastos en todos los ministerios y ha anunciado una subida de la tarifa eléctrica que, para determinadas familias de clase de media, sobre todo en San Pablo, significará pagar un 30 por ciento más en el recibo de la luz.
Llamado para recortar
Levy, quien fue elegido precisamente por su fama de experto en el ajuste y en recortar el gasto, se ha comprometido a ahorrar una cifra equivalente a 22.100 millones de euros, a fin de armonizar “los ingresos y los gastos para llegar a un equilibrio fiscal”.
La semana pasada, la agencia Moody’s rebajó de golpe dos escalones la calificación crediticia de la ya cuarteada Petrobras, dejando sus acciones al nivel de “no seguras para la inversión”, es decir, como bono basura.
Fue un golpe más para la petrolera, envuelta en una crisis que le carcome desde todos los puntos de vista: desde la corrupción a la mala imagen por un lado o la caída del precio del barril y su elevado endeudamiento por el otro.
Con todo, el gobierno que encabeza Rousseff batalla (a base de ajustes y de respaldar en todos los frentes al ministro de Economía) para que estas mismas agencias de calificación (pesadilla para las naciones en apuros, como Portugal o España durante la crisis del euro) no rebajen la nota a Brasil, que ahora se encuentra en un modesto estable (BAa2), pero a un escalón de perder el grado de inversión.
Para ello, los miembros del gobierno, el ministro de Economía, la propia Rousseff y hasta el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva (experto negociador a contrapelo) maniobran para que un Congreso hasta ahora hostil transija y –a pesar de los terremotos políticos y las listas negras– apruebe los ajustes que, por otra parte, nadie prometió durante la pasada campaña electoral que precedió a las reñidas elecciones de octubre.
Complejo escenario
Expectativas. Se espera que la inflación de Brasil supere el siete por ciento este año con una probable contracción de la economía. "Los problemas aún son los mismos. La tendencia en el corto, mediano y largo plazo es el dólar arriba", dijo el gerente de Cambio de la corredora Treviso, Reginaldo Galhardo.
Vaticinios en contra. El empresario argentino Eduardo Eurnekian indicó a periodistas en Buenos Aires que "el real va a seguir depreciándose".
Reacción. Según analistas, el mercado de San Pablo reaccionó a la turbulencia política causada por las investigaciones en Petrobras, pero, principalmente, a la incertidumbre en torno al éxito de las medidas de ajuste. fiscal.

