Es la economía, otra vez
El estallido de una burbuja inmobiliaria fue el disparador de la crisis en España. Alejandra Conti.
Hasta 2007 ó 2008, el crecimiento español estaba fuertemente vinculado a la industria de la construcción. Como ocurre en la Argentina más próspera gracias a la soja, casas y departamentos se compraban antes de que se empezaran a construir. Los bancos eran "barra libre" (el equivalente a canilla libre). Alguien se presentaba con su recibo de sueldo y obtenía una hipoteca para pagar su casa a 30 ó 40 años. En el mismo trámite, el banco ofrecía miles de euros adicionales para comprar auto y muebles. Eso significaba toda una vida pagando una vivienda, pero a bajo interés y a casi el mismo monto de un alquiler. Todos, o casi todos, podían ser propietarios.Eso y el Estado de Bienestar funcionando plenamente para cubrir la salud, educación y seguridad de la gente conformaban una especie de situación ideal que resultó demasiado buena para ser cierta. La caída. En 2007 comenzaron a aumentar las tasas de interés europeas (Euribor), que se aplicaban a las hipotecas. Las cuotas subieron hasta hacerse impagables. Muchas familias quisieron vender sus casas, pero se encontraron con que se las tasaban a menor valor del que tenían cuando las compraron. Los que lograron vender se encontraban a veces con que así y todo no cubrían la hipoteca. Muchos bancos pequeños y cajas se fundieron, así que de-saparecieron los créditos para los compradores. Peor aún, los bancos también dejaron de otorgar préstamos a las empresas. Muchas Pyme debieron cerrar, lo que aumentó el ya creciente desempleo. Hoy, el índice de desocupación está por encima del 21 por ciento e involucra a casi cinco millones de personas, especialmente a jóvenes de menos de 35 años altamente educados. El gobierno del Psoe demostró impericia para lidiar con la crisis derivada de los graves defectos del mercado. Su mismo nombre (Partido Socialista Obrero Español) contrasta fuertemente con el nivel de vida de los representantes, lo que también aumentó la irritación de la gente. Hace justo un año el gobierno impuso un severo ajuste que apuntó a achicar gastos. Menos subsidios, menos beneficios sociales, menos empleados públicos.El Partido Popular (PP, conservador), por su parte, critica todas las medidas sin decir que, en el lugar del Psoe, habría hecho lo mismo pero peor, y sin culpa.El gobierno asegura que los beneficios del ajuste se notan. Los que protestan en las plazas del país no parecen expresar lo mismo.Los cientos de miles de personas que participan o adhieren de alguna manera al Movimiento 15-M (por 15 de Mayo, el día que comenzaron las protestas) son la cara de cada uno de esos casi cinco millones de desempleados. El movimiento es la visibilización de un malestar que ya lleva por lo menos tres años, que reclama por una democracia real, por una política más equitativa y menos corrupta, pero que básicamente tiene una motivación económica. En España, al contrario de lo que sucede en Portugal y en Grecia, no se culpa a la Unión Europea de estos males. Más bien la artillería verbal apunta casi exclusivamente hacia los políticos españoles, socialistas y conservadores.Algo está pasando con el capitalismo para que las crisis se sucedan en países supuestamente fuertes, causadas más o menos por los mismos actores.La reestructuración que se pide debe alcanzar para que las metas sociales del Estado de Bienestar se consigan efectivamente. Difícil que esto se consiga en lo que le queda al gobierno del Psoe hasta 2012. Más difícil todavía es que lo concrete el Partido Popular, casi seguro triunfador el año que viene pese al temor que un supuesto "programa oculto" genera entre quienes, desde las plazas en Madrid y Barcelona, consideran que la situación del país ya es suficientemente mala.

