Erdogan acusa a Gülen, un imán asilado en EE.UU.
El mandatario turco pide a Washington que extradite al clérigo, que denuncia autogolpe. El gobierno de Obama exige a Ankara pruebas contra el líder opositor, que vive en Pensilvania.
Estambul. El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, hizo ayer un llamado público a Estados Unidos para que ese país entregue a Ankara al predicador Fethullah Gülen, de 75 años, dirigente de una cofradía a la que el gobierno turco atribuye la responsabilidad del golpe militar abortado. "Que nos entreguen al personaje de Pensilvania", clamó Erdogan en referencia a Gülem durante una comparecencia ante miles de sus seguidores en una céntrica plaza de Estambul.Horas antes, también el primer ministro turco, Binali Yildirim, había señalado que un país que acoge al "líder del Estado paralelo", nombre con la que las autoridades turcas se refieren a la cofradía que encabeza Gülem, no puede ser un amigo de Turquía.Desde su primera comparecencia pública tras el golpe, Erdogan atribuyó la responsabilidad al imán, pese a que no constan amplias simpatías por el predicador en las Fuerzas Armadas turcas, de tradición laica.Gülen, líder de la Alianza por los Valores Compartidos, niega toda implicación e incluso insinuó que el golpe pudo ser orquestado y simulado por el propio Erdogan.En una breve intervención desde su residencia en Saylorsburg (Pensilvania), Gülen aseguró que la toma por la fuerza no es la vía del cambio en Turquía.En un gesto que puede elevar la tensión entre Ankara y Washington, el secretario de Estado, John Kerry, manifestó que no ha recibido petición de extradición o pruebas legítimas de la participación del líder opositor en el golpe. Agregó que investigará de cerca cualquier evidencia.Antaño aliado de Erdogan, Gülen se exilió a Pensilvania después de que el presidente turco lo acusara en 2013 de promover una investigación por corrupción contra su gobierno.Desde entonces, el gobierno incluyó al influyente clérigo en la lista de terroristas más buscados y Turquía ha pedido su extradición para juzgarlo en un proceso en el que puede enfrentar una pena de cadena perpetua.

