Envían otra carta con veneno a Obama
Interceptaron una misiva con ricina dirigida al presidente estadounidense. Otras dos fueron enviadas al alcalde de Nueva York.
Washington. El Servicio Secreto de Estados Unidos informó ayer que se interceptó una nueva carta con rastros de ricina dirigida al presidente Barack Obama y similar a otras enviadas al alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, con el mismo veneno mortal.
El Servicio Secreto explicó que la carta no llegó a ingresar a las instalaciones de la Casa Blanca, ya que los empleados responsables de controlar el correo detectaron que era muy similar a las enviadas con matasellos de Luisiana a Bloomberg, en Nueva York, y a su plataforma, que impulsa el endurecimiento de los controles en la venta de armas.
Si bien el Servicio Secreto no reveló qué mensaje contenía la misiva, fuentes policiales y judiciales citadas por la cadena de noticias estadounidense NBC indicaron que el texto de la carta dirigida a Obama –la segunda envenenada con ricina que se envía al presidente en un mes– era idéntico al de las enviadas al alcalde neoyorquino.
“Lo que hay en esta carta no es nada comparado con lo que tengo planeado para ti”, prometía la misiva, según NBC.
Las cartas a Bloomberg y Obama estaban fechadas el 20 de mayo pasado en Shreveport, Luisiana, y se enviaron sin remitente, explicó el Servicio Secreto.
Las que estaban dirigidas al alcalde fueron interceptadas el viernes pasado y el domingo, pero la información recién se dio a conocer ahora.
Ambas cartas contenían una sustancia aceitosa color rosa y naranja. La policía dijo que no encontró huellas dactilares sobre ellas.
Raymond Kelly, comisionado de Policía de Nueva York, indicó que las tres cartas aparentemente se escribieron en la misma máquina o computadora y pueden ser idénticas, pero refirió todas las preguntas específicas al FBI.
El texto de la carta enviada a Nueva York estaba dirigido a “tú” y hacía referencia al debate sobre el control de las armas de fuego. Kelly indicó que la carta, que no estaba firmada, decía algo como: “Cualquiera que venga a quitarme mis armas recibirá un disparo en el rostro”. Kelly declinó citar textualmente la carta, diciendo que no quería transmitir el mensaje de quien la escribió.
Bloomberg se ha convertido en uno de los defensores más fuertes del control de armas en el país, capaz de hacerse escuchar a través de su cargo público y de su dinero privado.
Las personas que tuvieron contacto con las cartas envenenadas no mostraron síntomas de haber sido afectadas, pero tres agentes que examinaron después la misiva enviada a Nueva York experimentaron síntomas ligeros que, desde entonces, fueron controlados, informó la Policía.
Antecedentes cercanos. Este tipo de ataques no es nuevo, especialmente para el presidente Obama.
A mediados de abril, apenas dos días después del atentando contra el Maratón Anual de Boston que dejó tres muertos y más de 200 heridos, una carta con rastros de ricina enviada al mandatario fue detectada e interceptada por la Seguridad de la Casa Blanca.
Ese día, 17 de abril, el senador republicano Roger Wicker, el mismo legislador que días antes había votado a favor de abrir el debate en el Congreso sobre una reforma en el control de la venta de armas, recibió otra carta, casi idéntica, también envenenada.
A pesar del temor inicial, en ese momento los investigadores del FBI descartaron cualquier vínculo entre las cartas envenenadas, enviadas a Obama y al senador republicano, y el atentado en Boston.
El FBI detuvo a un hombre inmediatamente después del envío de las dos cartas de abril, pero lo liberó por falta de mérito cuatro días después.
Polémica en el FBI
Trabas republicanas. El máximo líder republicano en una comisión del Senado que examinará la postulación de James Comey a la dirección del FBI advirtió que será interrogado muy a fondo debido a sus lazos con Wall Street. Comey, un exfuncionario del gobierno de George W. Bush, fue postulado el miércoles por Obama. Comey reemplazaría a Robert Mueller en el cargo desde antes del 11 de septiembre de 2001, cuando los ataques terroristas obligaron al FBI a transformarse.

