Temas del día:

Entre la sumisión y la irreverencia

“Charlie Hebdo” representa lo contrario a la sumisión. La desfachatez e irreverencia con la que abordan todo tema les ha valido continuas amenazas.

08 de enero de 2015 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
Entre la sumisión y la irreverencia

En medio de las balas, el horror y el luto por el ataque contra la redacción de Charlie Hebdo, una funesta coincidencia: la masacre se produjo el mismo día que llegaba a las librerías la obra del francés Michel Houellebecq, quien relata la asunción de un musulmán a la presidencia gala. El libro de Houellebecq, titulado Sumisión, se sitúa en el año 2022 en una Francia fracturada y en descomposición. Pero lo más sugestivo de su elucubración es que los seguidores de la religión de Mahoma llegan al poder sin disparar ni una bala: fueron votados por los franceses. "No puedo decir que sea una provocación, porque no digo cosas que considere falsas sólo para poner nerviosos a los demás. Condenso una evolución que, a mi entender, es verosímil", dijo el escritor hace unos días en una entrevista. Tan verosímil quiere que sea su hipótesis que en el libro aparece el actual mandatario galo, François Hollande, a quien presenta como un político acabado, y la ultraderechista Marine Le Pen, quien pierde en el balotaje contra un hipotético representante de la Fraternidad Musulmana, respaldado por el resto de las fuerzas políticas francesas.En este relato futurista y crítico, Houellebecq presenta una ciudadanía dócil y pesimista, que ya no cree en la política, que pasa el tiempo consumiendo reality shows e idolatrando a modelos, deportistas y estrellas de cine. En definitiva, un país resignado y sumiso. Charlie Hebdo representa exactamente lo contrario a la sumisión. La desfachatez e irreverencia con la que abordan cualquier tema les ha valido continuas amenazas. En sus caricaturas políticamente incorrectas y crónicas humorísticas no ahorran burlas a políticos y religiones.En 2006 recibieron las primeras amenazas de islamistas por divulgar caricaturas de Mahoma, cuya representación bajo cualquier formato es considerada una ofensa por los musulmanes. Y en 2011, un día antes de la publicación de un número dedicado al profeta musulmán, una bomba molotov desató un incendio que destruyó la redacción.Sin embargo, en la última tapa de Charlie Hebdo no aparece Mahoma, ni Jesús, ni profeta alguno, sino Houellebecq, representado como un mago que predice el futuro y que afirma: "En 2015 perderé mis dientes. En 2022 haré el Ramadán". Lo que no pudo prever es que quedaría bajo estricta protección policíaca tras el ataque contra la revista.En tanto, el atrevimiento se tomó un respiro y la página oficial de Charlie Hebdo sólo mostraba ayer unas grandes y caricaturescas letras blancas sobre un fondo negro que decían en francés: "Yo soy Charlie". Más abajo, un único link remitía a otras páginas con fondo negro y con la misma inscripción en distintos idiomas: árabe, alemán, español… Es que ayer el mundo entero sintió que la irreverencia, el humor y la libertad fueron golpeados por agentes al servicio de la sumisión, la intolerancia y el miedo.