En Kirguistán 1300 presos se cosen la boca en huelga de hambre
Tomaron esta decisión para evitar que los alimenten por la fuerza.
Casi 7.000 presos permanecen en huelga de hambre en las cárceles de Kirguistán, en protesta por la forma en que las fuerzas de seguridad pusieron fin a un motín.Más de 1.300 de ellos se cosieron la boca para evitar que los alimenten por la fuerza, como ordenaron las autoridades, según informó hoy el Servicio Penitenciario Estatal kirgistaní.Concretamente, hay 6.680 personas en huelga de hambre, de las cuales 1.319 tienen la boca cosida. La secretaria de prensa de la autoridad penitenciaria, Eleonora Sabatarova, declaró un día antes a la emisora Radio Free Europe/Radio Liberty que 600 reclusos fueron trasladados a unidades médicas dentro de las cárceles porque su estado de salud empeoró a causa del ayuno.La huelga de hambre comenzó el pasado 17 de enero, tras sofocar las fuerzas de seguridad disturbios en una prisión de Biskek donde un recluso murió y cientos resultaron heridos, reportó la agencia de noticias Europa Press.El Defensor del Pueblo, Tursunbek Akun, afirmó ayer en una rueda de prensa que los presos habían pedido que se cumplieran una serie de demandas a cambio de volver a comer y descoserse la boca. "Se quejan de las agresiones y de la privación de sus derechos", detalló el funcionario.Por su parte, los internos piden el fin de las palizas y las torturas en el centro de prisión preventiva número 1 de Biskek y las demás colonias penitenciarias, que se garantice la protección legal de las personas detenidas o encarceladas y se mejoren sus condiciones de vida.También reclamaron que se juzgue penalmente a los responsables del Servicio Penitenciario Estatal y a los del centro de prisión preventiva número 1, por las agresiones sufridas por los reclusos y a los médicos forenses que examinaron el cadáver de Nurbek Alymbayev (que murió en los disturbios) por haber dado "unas conclusiones falsas".Por último, exigieron que se suspendan los procesos judiciales contra presos del centro de prisión preventiva número 1 y la renuncia del jefe del Servicio Penitenciario Estatal, Sheishenbek Baizakov, entre otros responsables.La Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (Osce) pidió en un comunicado que se respeten los derechos humanos y se mejoren las condiciones en las cárceles y centros de detención de Kirguistán.El presidente del Comité de Derechos Humanos de la Asamblea Parlamentaria de la Osce, Matteo Mecacci, destacó que "los derechos humanos no dejan de estar vigentes en la entrada de una prisión".Kirguistán, mayoritariamente musulmán sunnita, es un país montañoso de Asia central, sin salida al mar, que limita con la República Popular China, Kazajistán, Tayikistán y Uzbekistán.

