"En Chile, es más fácil comprar una casa que estudiar"
El dirigente estudiantil, Cristóbal Lagos González, plantea este absurdo para graficar las dificultades que enfrentan los jóvenes chilenos para acceder a la educación superior.
"E n Chile se produce el absurdo de que es mejor vender tu casa para pagar una carrera universitaria y después pedir un crédito bancario para comprarte una casa de nuevo. Eso es más conveniente que pedir un crédito estudiantil". Así arranca la charla Cristóbal Lagos González, secretario general de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (Fech), en su paso por la ciudad de Córdoba hace algunos días, invitado por la Federación Universitaria de Córdoba (FUC). De ese modo, grafica cómo los estudiantes chilenos deben recurrir a esos préstamos y asumir grandes deudas para financiar sus estudios. Por eso, las movilizaciones que mantienen desde hace cuatro meses buscan una reforma estructural que les asegure una educación gratuita y de calidad.Cristóbal conduce la Fech junto a Camila Vallejo. Ellos y otros dirigentes se reunirán el próximo miércoles con el gobierno chileno. –A diferencia de nuestro país, en Chile el derecho a la educación no está plasmado en la Constitución. –Es una de nuestras peleas. La libertad de enseñanza está por sobre el derecho a la educación. Eso hace que los privados puedan poner los colegios que quieran, financiados por el Estado, incluso. En ese sentido, Chile no tiene problemas de cobertura, porque se han creado muchas universidades y estamos dentro del promedio a nivel de Latinoamérica. El problema es que tenemos mucha deserción. En los primeros tres quintiles más pobres, el 70 por ciento abandona los estudios. La cuestión no sería sólo esa, sino que todos quedan endeudados. Aunque no terminés la universidad, igual tenés que pagar. –Eso fragmenta mucho la educación. –Ocurre desde el nivel inicial. Tenemos que el ocho por ciento son escuelas "privadas privadas", como decimos nosotros. Son las mejores escuelas, pero a nivel regional son malas. Por otro lado, están las escuelas que el Estado delegó a los municipios. Ahí se produce una discriminación sociográfica, porque tu formación dependerá de la comuna que seas. Si sos de una comuna pobre, tu escuela va a ser mala. –¿Qué hubiese pasado si los estudiantes no hubieran reaccionado? –Estaríamos peor. Por lo menos, van a escucharnos. El gobierno dijo que éste iba a ser el año de la educación superior. Pero ellos quieren que haya un mercado de la educación superior. Para el gobierno no está en discusión si hay accesibilidad, sino que piensa en cómo nos endeudamos mejor para estudiar. El Estado subvenciona las tasas para que los bancos den los créditos. Yo le pregunté a un funcionario por qué no administraba el Estado. Y él me contestó porque en Chile existe la cultura de que al Estado no se le paga y al privado sí. –¿Son optimistas en que haya cambios estructurales en la educación chilena? –Esa es nuestra ilusión y por eso nos movilizamos. Lo que ha hecho el gobierno ha sido profundizar la exclusión. Las universidades funcionan como empresas y no existe la democracia. El cogobierno es mala palabra en Chile. Lo dirigen los académicos y los estudiantes ni siquiera podemos votar al rector. En toda Latinoamérica hay democracia en las universidades, en Chile, no. –¿Hasta dónde seguirá la protesta? –Los estudiantes estamos dispuestos a perder el año. Y eso significa mucha plata, pero lo hacemos porque creemos que es una lucha justa. Para las universidades también es complicado, porque así se van a la quiebra.

