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Empieza una nueva etapa para la Iglesia

En marzo, se realizará la elección del sucesor de Benedicto XVI. Debates en torno a la edad y a la nacionalidad del próximo pontífice.

12 de febrero de 2013 a las 12:01 a. m.
Agencias EFE y AP, especial
Empieza una nueva etapa para la Iglesia

Ciudad del Vaticano. La renuncia del papa Benedicto XVI abrió nueva etapa en la Iglesia católica, con un complejo proceso de elección de su sucesor, que se realizará en marzo. "Para Pascua tendremos un nuevo santo padre", anticipó ayer Federico Lombardi, vocero de la Santa Sede.

El cónclave para elegir al próximo pontífice se realizará después del 28 febrero a las 20, día y hora en que Benedicto XVI dejará de ser papa y el gobierno provisional de la Iglesia quedará a cargo del cardenal camarlengo Tarcisio Bertone.

En teoría, cualquier hombre bautizado y no casado puede ser elegido papa, pero en la historia de la Iglesia, el sumo pontífice ha sido siempre un cardenal (ver infografía).

Entre los que se perfilan como posibles sucesores de Joseph Ratzinger, uno de los más citados es el cardenal Marc Ouellet, presidente de la Comisión Pontificia para América latina, de 69 años, junto con dos italianos, Angelo Scola y Gianfranco Ravasi; los brasileños João Braz de Aviz y Odilo Pedro Scherer; y el argentino Leonardo Sandri, entre otros.

Hasta el próximo 28, Benedicto XVI continuará siendo papa con todos los poderes de ese ministerio, entre ellos, modificar la forma en que se elegirá el nuevo pontífice.

Una vez que renuncie, se abrirá un período denominado Sede Vacante, durante el cual el camarlengo tiene prohibido realizar cualquier cambio en el gobierno de la Iglesia a excepción de la elección del nuevo papa.

Debate sobre el sucesor. Las palabras de Benedicto XVI en su carta de renuncia, en la que afirma que abandona por su avanzada edad y porque ya no tiene fuerzas para ejercer su ministerio petrino, desataron conjeturas sobre si el próximo papa debe ser joven o anciano. Por joven hay que tener en cuenta una persona que, como mínimo, tenga 52 años, y se considera anciano a partir de los 70.

Los observadores vaticanos que se inclinan por un papa joven sostienen que el sucesor debe tener la fuerza necesaria para afrontar el desafío de un mundo cada vez más secularizado y reformar una Iglesia demasiado conservadora, dicen, para dar respuesta al futuro. Apuntan que el próximo papa tendrá que dar respuesta a temas que no pueden seguir aplazados, como son el celibato, el sacerdocio de la mujer o la comunión a los divorciados (ver infografía).

Otros expertos prefieren un papado de un decenio, es decir, corto, como el actual, pero con un pontífice que apueste por una Iglesia centralista, fuerte, que siga la línea de Ratzinger.

También se analiza si el futuro papa debe ser latinoamericano o del tercer mundo, o de Italia, tras los pontificados de un polaco (Juan Pablo II) y un alemán (Benedicto XVI).

Los defensores de que sea italiano están convencidos de que estos disponen de la diplomacia, el tacto y el diálogo necesarios para guiar a la Iglesia tras las crisis desatadas por los escándalos de abusos sexuales a menores, cometidos por clérigos, y el caso del robo y filtración de documentos de Benedicto XVI.

Unos de los italianos que más suenan como “papable” es Scola, cardenal arzobispo de Milán, de 71 años, cercano al movimiento Comunión y Liberación. Otro es Ravasi, de 70 años, “ministro” de Cultura del Vaticano.

Quien también tiene chances es el canadiense Ouellet, que habla perfectamente español, inglés, francés e italiano, y del que se resalta que es el mejor conocedor de la Iglesia en América, donde vive más de la mitad de los 1.200 millones de católicos del mundo.

También entra en las hipótesis el austríaco Cristoph Schönborn, de 67, quien fue alumno de Benedicto XVI y el que más lo defendió cuando arreciaron las críticas al Pontífice por los casos de curas pederastas.

Por fuera de Europa, se perfilan el finlandés Luis Tagle, de 55 años, cardenal de Manila; y el africano Peter Turkson, cardenal de Ghana, encargado del “ministerio” vaticano para la Justicia y Paz.

En América latina, los observadores vaticanos consideran “papables” a los brasileños João Braz de Aviz, de 65 años, prefecto de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica, y Odilo Pedro Scherer, de 63, arzobispo de San Pablo. Brasil es el país con más católicos del mundo.

Uno de los argentinos que podrían suceder a Benedicto XVI es el cardenal Leonardo Sandri, de 69 años, actual prefecto de la Congregación para las Iglesias Orientales y conocido en el mundo por haber sido el portador de la noticia de la muerte del Papa Juan Pablo II el 2 de abril de 2005, desde la Plaza de San Pedro.

Cónclave. Ahora, todas las miradas están puestas en el Colegio Cardenalicio, el llamado "club más selecto del mundo", al que en la actualidad pertenecen 209 purpurados, de los cuales 118 tienen menos de 80 años, por lo que pueden elegir papa, según la normativa de la Iglesia. Los octogenarios no podrán votar, pero sí pueden ser elegidos (ver infografía)

De ese “selecto club”, Europa sigue teniendo el mayor número de representantes, con 62 electores. Le sigue América latina, con 19 electores; América del Norte, con 14; y Asia con 11. África tiene 11 electores y Oceanía, uno.

El cónclave comenzará en la fecha que se fije, tras una misa solemne que se celebrará en la Basílica de San Pedro del Vaticano, llamado Misa votiva “Pro eligiendo Papa”.

La Capilla Sixtina sigue siendo el lugar para la elección y todo lo que se haga o diga allí durante el cónclave es secreto.