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Ellos y nosotros, frente a frente

Ojalá sepamos, podamos y queramos aprovechar bien nuestra independencia y las nuevas posibilidades que la crisis europea y nuestro propio progreso nos sirven en bandeja. Alejandra Conti.

27 de enero de 2013 a las 12:01 a. m.
Alejandra Conti | En Twitter: @aleconti
Ellos y nosotros, frente a frente

"Nos ha costado más de 80 años hacer una reunión sin Estados Unidos", dijo José "Pepe" Mujica apenas llegó a Santiago de Chile en un vuelo de línea. El presidente uruguayo es uno de los mandatarios de 60 países que se reúnen en la capital chilena para la primera cumbre Celac-UE. Celac es la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, la organización nacida en Venezuela en 2011 que aspira a ocupar el espacio que dejó vacante a punta de ineficiencia la Organización de Estados Americanos (OEA).Tiene 33 estados miembros. En esta reunión no estará presente Paraguay, debido a la situación que atraviesa el país luego del golpe institucional que derrocó a Fernando Lugo.Como su nombre lo indica, no incluye a Estados Unidos y Canadá. Es decir, se trata de una organización regional, que aspira a interpretar los intereses de estados pares, sin el tutelaje estadounidense.El lema de la Celac es "Alianza para un desarrollo sustentable: promoviendo inversiones de calidad social y ambiental".Entre los objetivos que se plantean para esta cumbre con la UE figuran acordar inversiones e igualdad con respeto hacia el medio ambiente, repensar la guerra contra el narcotráfico, reducir las barreras arancelarias y las tasas de riesgo a la inversión extranjera.Es la primera vez que en una reunión con países europeos, América latina y el Caribe se presentan en un organismo de concertación política.La situación habla claramente de un nuevo posicionamiento de cada uno de los bloques frente al otro.El europeo, con sus 27 miembros, viene a América latina con actitud e intereses bien diferentes a los que lo guiaban hace 10 ó 15 años.La Europa que miraba en esta dirección con soberbia y desconfianza se encuentra padeciendo males que nos resultan familiares. Burbujas financieras e inmobiliarias, alto desempleo, recesión y un liderazgo fuerte (el alemán) para intentar salir del pozo. Sólo les falta la inflación que a nosotros nos sobra.América latina, sin estar en el mejor de los mundos, registra una década de crecimiento, tres décadas de democracia (apenas un poco menos que España) y perspectivas positivas.El Fondo Monetario Internacional prevé que la región crezca 3,6 por ciento este año. Europa, por el contrario, va a sufrir una retracción de la economía de 0,2 por ciento.Desde el punto de vista comercial, entre 2002 y 2011 el comercio entre ambas regiones creció 13 por ciento por año. La idea de la cumbre en Santiago es que esto crezca más aún. Decisiones soberanas. En este sentido, Venezuela trabajó para que la resolución final incluya una cláusula que establece que cada gobierno es dueño de tomar sus propias decisiones soberanas. Esto viene a cuento del malestar en Europa por el hecho de que varios gobiernos latinoamericanos reestatizaron empresas que habían sido privatizadas en los '90, particularmente relacionadas con la energía y las industrias extractivas.Otro de los objetivos de la cumbre es eliminar las restricciones laborales para ciudadanos de los dos conglomerados a ambos lados del Atlántico. Ahora que las corrientes migratorias se han invertido y son los europeos lo que buscan trabajo en América latina, se encuentran con los mismos límites con los que chocan los latinoamericanos en Europa: sin pasaporte comunitario no hay posibilidad de quedarse. Se necesita una visa de trabajo para conseguir empleo y el trabajo no se consigue sin una visa. El círculo vicioso que llevó a tantos americanos a vivir clandestinamente en Europa alimenta la clandestinidad de europeos en América latina.El ejemplo más descarnado es el español. Con un desempleo que se ubica en el 26 por ciento, unos 40 mil españoles abandonaron su país durante el primer semestre del año pasado, contra 28 mil del mismo período el año anterior. Tal vez no encuentran lo que imaginan y tal vez la situación comience a cambiar para mejor si la Celac se muestra más operativa que la OEA.Un dato relevante es que representantes de 400 universidades europeas y americanas se reúnen en Santiago para elaborar propuestas que acerquen los programas de estudio y fijen estándares para carreras de grado y posgrado.Otro dato relevante, en lo político, es que la presidencia pro témpore recae en Cuba, en una decisión discutible. Por mucha que sea la simpatía que Cuba todavía despierta en la región, no es un país democrático. Esto no implica que deba ser excluido de la Celac, pero darle la presidencia parece una sobreactuación. Sí es de esperar que desde la organización se trabaje para que el repudio regional al bloqueo estadounidense se convierta en una medida eficiente y no una mera cadena de declaraciones altisonantes.Ojalá sepamos, podamos y queramos aprovechar bien nuestra independencia y las nuevas posibilidades que la crisis europea y nuestro propio progreso nos sirven en bandeja.