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El termómetro político de un país

El celo y las reticencias al informar todo lo relacionado con el presidente-paciente alimentaron conjeturas y versiones malintencionadas de sus detractores. Marcelo Taborda.

28 de noviembre de 2012 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
El termómetro político de un país

La solicitud del presidente Hugo Chávez a la Asamblea Nacional de Venezuela de un nuevo permiso para ausentarse del país para “un tratamiento especial” volvió a disparar una ola de rumores, que crecen de manera inversamente proporcional a los datos que se tienen sobre el estado de salud del mandatario, reelegido el 7 de octubre.

Ni bien trascendió que el presidente viajaría a Cuba para recibir “oxigenación hiperbárica”, complementada con fisioterapia, y que no había fecha fijada para su regreso, comenzaron los cálculos acerca de cuál había sido su última aparición pública y las conjeturas sobre si estará en Venezuela en algunas fechas clave, en un futuro cercano.

Las recopilaciones situaron en el “Balcón del Pueblo” del Palacio de Miraflores, en la madrugada del 8 de octubre, su última alocución ante multitudes que allí celebraban su rotunda victoria y la obtención de un nuevo mandato de seis años. Algunos medios coincidieron en que fue hace “18 o 19 días” que había tenido el último acto público de los ocho que presidió tras su reelección. No hubo acuerdo a la hora de fijar la fecha de su más reciente aparición en televisión, que unas versiones remontaron al 15 de noviembre y otras a hace ocho días.

Lo concreto es que Chávez había reducido el número de intervenciones públicas luego de su triunfo en las elecciones, cuya campaña proselitista cerró con buen semblante, desafiando el ritmo agotador que imprimía su principal opositor, Henrique Capriles Radonski. Un par de días después de consumada su nueva victoria en las urnas, el presidente se dejó ver recuperado cuando recibió a periodistas extranjeros, entre los que estaba este enviado. Tras ser sometido a tres cirugías, sesiones de quimioterapia y radioterapia en La Habana, Chávez había dicho en julio pasado que estaba libre del cáncer que reveló que padecía el 30 de junio de 2011.

Desde esa fecha, el celo y las reticencias con que se informó de manera oficial todo lo relacionado con el presidente-paciente dieron pie a numerosas conjeturas y también a versiones malintencionadas de sus detractores, que en más de una ocasión lo situaron al borde de la muerte y, en otras, pusieron en duda la gravedad o hasta la existencia misma de su enfermedad.

Súbita partida. Ayer, cuando se cumplían seis meses de su última sesión de rayos, Chávez fue autorizado a un nuevo viaje a La Habana, para recibir un tratamiento que se definió como complementario. Desde algunos medios, se exigió terminar con los "secretos" acerca de la salud del jefe de Estado, sobre cuyo tiempo de ausencia no se hicieron precisiones. La aclaración de que el presidente estará en Caracas el 10 de enero, fecha que marcará el inicio formal de su cuarto mandato, no despejó la incógnita sobre si volverá a Venezuela antes del domingo 16 de diciembre, cuando 23 estados elegirán a sus gobernadores y a 233 legisladores.

Tras su éxito en las presidenciales, Chávez no ha tenido participación ostensible a favor de los candidatos de su partido en las campañas para gobernador, que en cambio sí revisten un papel crucial para la opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) y, en especial, para su líder, Capriles, quien pone en juego su cargo de gobernador de Miranda frente al hasta octubre vicepresidente de Chávez, Elías Jaua.

Una victoria de Capriles en Miranda potenciaría la figura de quien logró más del 44 por ciento de votos del 7-0, equivalentes a casi 6,6 millones de sufragios. Pero una derrota del líder opositor en su feudo opacaría su imagen y haría florecer internas en una coalición nacida contra un enemigo común antes que a favor de una propuesta de cambio.

Su rival, Jaua, fue quien asumió tareas de Estado en Venezuela mientras Chávez estaba convaleciente en Cuba. Ahora que el vice es el excanciller Nicolás Maduro, no quedó claro si habría delegación de funciones del presidente.

Mientras, Chávez y su salud siguen siendo el termómetro político de este país caribeño de cerca de 30 millones de habitantes.