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El sistema de jubilaciones, también en crisis en California

El gobernador Jerry Brown vetó el presupuesto de ese estado norteamericano por carecer de un plan previsional.

28 de junio de 2011 a las 12:01 a. m.
El sistema de jubilaciones, también en crisis en California

Enviado especial a Estados Unidos

Sacramento (EE.UU.). El 2 de noviembre de 2010, un día que en la Argentina está reservado a los difuntos, los músculos de Arnold Schwarzenegger se terminaron de desinflar. El demócrata Jerry Brown volvió a ocupar la oficina del gobernador del estado de California, después de dos décadas. Había sido el mandatario más joven y ahora es el más viejo en la historia del vapuleado estado de la costa oeste de Estados Unidos. La semana pasada, Brown vetó el proyecto de presupuesto del Congreso local. La principal razón: el temido quiebre del sistema jubilatorio.Cómo en Córdoba, donde la Caja de Jubilaciones adolece de un déficit estructural al que sólo parchan las tardías aspirinas de la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses), en California, ese fantasma asusta demasiado a las debilitadas cuentas públicas.Claro que hay diferencias, pero también similitudes, tal como constató La Voz del Interior , que participa junto a otros medios argentinos en el Programa de Transparencia y Rendición de Cuentas del Gobierno, desarrollado por el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf), la Embajada de Estados Unidos en Argentina y la Oficina de Asuntos Educacionales y Culturales del Departamento de Estado norteamericano.El objetivo es conocer cómo los gobiernos federal, estaduales y municipales transparentan las cuentas y decisiones públicas y cómo trabajan los organismos de control y las organizaciones no oficiales."Los recursos humanos y el sistema de pensiones son uno de los riesgos más altos que tienen las cuentas de California", admitió sin rodeos Margarita Fernández, jefa de Asuntos Públicos de la Auditoría del Estado.La preocupación no es menor. California arrastra un déficit que aún está en 12 mil millones de dólares.Uno de los pecados que se achacan a Schwarzenegger fue haber incrementado el gasto público de forma desmedida. La crisis de las hipotecas no hizo más que agudizar la debacle. "La mitad de las personas que conozco perdió su casa", dice Gabriel Calderón, mozo del hotel Hyatt en California a quien las propinas salvan la supervivencia diaria para su familia.El gasto público se tradujo, entre otras cosas, en bolsillos inflados para los empleados estatales. No ocurrió lo mismo para los privados. En el último año, el salario de Gabriel subió apenas 40 centavos de dólar.Pero la situación previsional se agrava porque en pocos años se espera el ingreso al sector pasivo de miles de trabajadores. "El sistema de pensión tiene diferentes paquetes. Algunas personas pueden adherir a una jubilación previa", contó Fernández, en cuya oficina ya circula un informe sobre el número de personas que se jubilará en los próximos años. El espíritu de ese trabajo es muy similar al que en Córdoba elaboró el titular de la Caja de Jubilaciones, Osvaldo Giordano.El gobierno de California esperaba que en el presupuesto, los legisladores incorporaran un plan frente a la crisis previsional. Y como las recetas son impopulares, ninguno quiere poner las manos en el fuego. En Córdoba pasa algo similar: los candidatos a la Gobernación sólo apostaron a redoblar esfuerzos para que la Nación devuelva a Córdoba el 15 por ciento de coparticipación con el que se quedó tras el nacimiento del ya caduco sistema de AFJP.California tiene que recurrir a sí misma. Y seguramente será doloroso, porque sería impensado endeudarse para tapar el bache previsional, pese a que lo hizo para cubrir gastos corrientes. Hoy, sus bonos de deuda están por el piso, con la cotización más baja entre los títulos públicos en Estados Unidos. Además, el empleo. El telón de fondo tampoco ofrece un paisaje esperanzador. Con una macroeconomía debilitada que se recupera muy lentamente, "la mayor preocupación y las críticas más duras sobre la administración federal son tres: empleo, empleo y empleo", afirma Hugh Ivory, ya retirado, pero con una vasta experiencia en el Foering Office . Los propios demócratas admiten que si Barack Obama no achica el índice de desocupación, que ronda el 9,1 por ciento, le será difícil seguir en la Casa Blanca después de 2012.Mientras Newsweek publica en tapa las 14 recetas del ex presidente Bill Clinton para salvar el empleo, en The Wall Street Journal , el ex asesor principal de George W. Bush, Karl Rove (republicano) despliega la teoría de que el último presidente reelegido con más de 7,2 por ciento de desempleo fue Franklin Delano Roosevelt en 1936.Hay 14 millones de estadounidenses sin empleo y la mitad de ellos ya ha pasado más de seis meses sin poder encontrar trabajo. Pero para revertir la crisis laboral primero hay que poner en pie a la economía.Las últimas decisiones de Obama apuntan a, por lo menos, achicar el gasto público. Detrás del retiro de tropas de Afganistán está la plena conciencia de los 1.300 millones de dólares gastados en dos guerras durante la década pasada. Sólo durante este año se destinaron 120 mil millones de dólares.A eso se suma la decisión de lanzar al mercado mundial 30 millones de barriles de petróleo (otros 30 millones pondrán 27 países productores) de las reservas estratégicas para reducir el precio del crudo y dinamizar la economía. De hecho, la Reserva Federal (FED) estimó que la economía crecerá de 2,7 a 2,9 por ciento este año, debajo del pronóstico de abril. La corrección se hizo tras reconocer que la economía se desaceleró, en parte porque los consumidores fueron afectados por los precios del combustible.