El sano y repetido ejercicio de votar
Sudamérica vuelve a ser noticia por incipientes procesos electorales, en los que varios países definirán sus gobiernos.
No hace mucho, desde Washington se lanzaba un mensaje advirtiendo a diferentes gobiernos que, para acreditar condiciones y calidad democráticas, no bastaba con el indispensable ejercicio de realizar periódicamente elecciones libres. Aunque entrañe dosis de verdad, la sentencia fue incoada por un país que cuatro décadas atrás avaló, apoyó y/o fomentó las interrupciones democráticas que sumieron a todo un continente en la oscuridad de las más sangrientas dictaduras. Ese mismo país convalidó el último golpe de Estado en Egipto, con el curioso argumento de que el levantamiento del ejército tenía el aval de las protestas callejeras contra Mohamed Mursi. Las calles fueron luego regadas con la sangre de quienes marchaban a favor del presidente depuesto. Por fortuna, y salvo las manchas de Honduras y Paraguay, Latinoamérica arbitró medios y mecanismos para cerrar el paso a quienes pretendían reeditar prácticas autoritarias o sentar supremacías por atajos que eluden las urnas. Y la región vuelve a ser noticia por incipientes procesos electorales en diferentes países. Primero Chile. Chile inaugurará el 17 de noviembre una lista de comicios presidenciales que armarán el próximo rompecabezas político de Sudamérica. Con la confirmación, el sábado pasado, de Evelyn Matthei como candidata única de la derecha oficialista, el duelo principal en esas elecciones será entre dos mujeres. Su contrincante, la expresidenta Michelle Bachelet, abanderada de la coalición Nueva Mayoría (Concertación ampliada con comunistas) y favorita hasta hoy en sondeos. Aunque habrá otros seis o siete candidatos –entre ellos Marco Enríquez Ominami, tercero detrás de Sebastián Piñera y Eduardo Frei en diciembre de 2009– la pulseada Bachelet-Matthei tendrá condimentos especiales. Antes de la primera vuelta (si hay balotaje será en diciembre), Chile evocará en septiembre los 40 años del golpe que acabó con el gobierno y la vida de Salvador Allende e instaló por casi 17 años a Augusto Pinochet. Además, en octubre, se cumplirán 25 años del plebiscito que dijo "No" a la continuidad de aquel régimen. En ese contexto, los nombres de Bachelet y Matthei remitirán a las historias de sus respectivos padres, ambos generales de la Fuerza Aérea, que fueron amigos, pero cuyos caminos se bifurcaron hacia destinos opuestos tras el fatídico 11-S de 1973. Alberto Bachelet padeció cárcel y torturas por su lealtad hacia Allende y las instituciones, hasta que murió en 1974. Fernando Matthei se plegó a la dictadura, de la que fue funcionario. Todo ese pasado se mezclará en campaña entre promesas de un futuro mejor. Tras la primera vuelta chilena, el calendario sudamericano prevé, para el 8 de diciembre, las elecciones municipales de Venezuela. Desestimados todos sus recursos internos y con menos eco que el esperado para sus denuncias en el exterior por los resultados de las presidenciales del 14 de abril, la oposición liderada por Henrique Capriles ve en los comicios locales la forma de mantener su pulseada con el gobierno de Nicolás Maduro. Colombia, Brasil, Uruguay y Bolivia. Pero será 2014 el año en que más presidencias en Sudamérica estarán pendientes del voto popular. Colombia irá a comicios el 25 de mayo, por ahora con pronóstico de balotaje entre Juan Manuel Santos (que no confirmó aún su postulación) y el candidato que surja como abanderado del "uribismo", con quien el propio Álvaro Uribe buscará abortar la reelección de su sucesor en la Casa de Nariño. Las citas con las urnas seguirán el 5 de octubre en Brasil, donde los cambiantes humores sociales y hasta el resultado del Mundial de Fútbol pueden incidir en posicionamientos de candidato. La presidenta Dilma Rousseff, por el Partido de los Trabajadores (PT) y sus aliados, y el exgobernador de Minas Gerais Aecio Neves, por el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), aparecen en primera fila. Aunque no pocos piden mantener en lista al expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, si el escenario se le complica al oficialismo. También en octubre habrá elección presidencial en Uruguay, donde sí ha confirmado sus intenciones de volver, "si el pueblo lo pide", el exgobernante Tabaré Vázquez. Con esta virtual precandidatura, el Frente Amplio se adelantó a blancos y colorados.Ya en diciembre, Bolivia cerrará un 2014 políticamente cargado con comicios para los que, un sondeo realizado 16 meses antes, da al presidente Evo Morales como favorito ante el empresario Samuel Doria Medina. Pero los vaticinios son prematuros.Lo más importante es que el continente volverá a ser noticia por el ejercicio de sus democracias. Más allá de juicios de valor externos, teñidos de intereses.

