El sainete de La Zarzuela
"Argentina se ha dado un tiro en un pie", dijo el canciller español en una inoportuna metáfora pronunciada apenas días después del accidente del nieto del monarca con una escopeta. Marcelo Taborda.
Parecía que la disputa con Argentina por YPF y el embanderamiento casi chauvinista de algunos medios peninsulares en ese tema le quitarían presión a la Casa Real, envuelta desde fines del año pasado en una serie de episodios que salpicaban la investidura de la monarquía española. Pero fue un desliz del ministro de Exteriores, José Manuel García Margallo, el que demostró que en estos tiempos de aguda crisis económica en la península no sólo es factible sino inevitable que las historias cotidianas se mezclen como en un sainete.Al canciller español no se le ocurrió mejor metáfora para defender los intereses de la petrolera Repsol y repudiar el anuncio del lunes de Cristina Fernández de Kirchner que considerar que "Argentina se ha dado un tiro en el pie". Nunca más inoportuna la comparación ya que llegó apenas cuatro días después de que el nieto mayor del Rey Juan Carlos, de sólo 13 años, se disparara accidentalmente con una escopeta cuando había ido a cazar o "practicar tiro" junto a su padre, Jaime de Marichalar, el ex marido de la infanta Elena.La frase fue esparcida por las redes sociales, donde con más o menos sorna muchos españoles se mofaron del poco tino del jefe de la diplomacia de su país, quien horas más tarde salió a pedir disculpas públicas y negó que haya perseguido "una segunda intención". Más allá de las alusiones que en Twitter se hacían al ministro, el episodio reinstaló el incidente que afectó a Felipe Juan Froilán Marichalar y Borbón, quien cumplirá los 14 recién el próximo 17 de julio y, por tanto, según la ley española, no puede poseer ni manejar aún ningún arma de fuego, ni siquiera un rifle de aire comprimido. Sin embargo, la herida en circunstancias no del todo aclaradas –que requerirá incluso un injerto en la planta del pie– fue producida por una escopeta de tres cañones, calibre 36, lo que podría derivar en responsabilidades para el padre del chico y ex yerno del rey. Claro que la situación del ex esposo de Elena ante la ley es insignificante comparada con la de Iñaki Urdangarín, el marido de la infanta Cristina, imputado en una trama de corrupción y tráfico de influencias que cada vez apunta más alto en el Palacio de la Zarzuela. En las últimas horas, Diego Torres, ex socio de Urdangarín (duque de Palma y ex estrella del balonmano español), aportó a las investigaciones correos electrónicos en los que el monarca, en su condición de jefe de Estado, habría usado influencias a favor del más que vidrioso Instituto Nóos de Estudios Estratégicos de Patrocinio y Mecenazgo. Si hasta ahora los investigadores de estos oscuros negocios y cuentas en Suiza habían preservado de una comparecencia a la hija de los reyes, los nuevos elementos aportados a la causa pueden comprometer al mismísimo jefe de la familia real. También ayer en la Web se recordaron con ironía las palabras que Juan Carlos pronunciara con tono solemne en su mensaje de la Navidad pasada, cuando afirmó que nadie puede estar por encima de la ley y que "la Justicia es igual para todos". El rey de la selva. Pero si hubo alguien que contribuyó a reactivar el debate sobre una institución como la monarquía española en los últimos días, ese fue el propio Juan Carlos, con su insólita excursión a Botsuana para cazar una especie protegida como los elefantes y a un costo de casi 50 mil euros. La cacería en tierra africana, una excentricidad a contramano con el papel honorario del monarca como defensor del medio ambiente, pero sobre todo una burla para el 23 por ciento de desocupados de su país o para los jóvenes que integran la generación de "nimileuristas", trascendió por un percance sufrido por el rey, al fracturarse en tres su cadera. Con 74 años y muchas historias "de cotilleo" tejidas en torno a su figura, el Ejecutivo español contaba pese a todo con la figura del rey para La Cumbre Iberoamericana de jefes de Estado y de gobierno que tendrá lugar en noviembre en Cádiz.Pero después de constatar ciertas rebeldías latinoamericanas en reuniones como las del fin de semana pasado en Cartagena o de ver la foto del rey posando con su arma delante de un elefante abatido, ya nadie se atrevería a apostar por cuál será el papel de aquel a quien muchos ya sugieren abdicar.Parecía que lo de YPF lo había sacado del centro de la escena, hasta que habló García Margallo. Quizá desde su lecho de convaleciente, mirando la crisis y al canciller por TV, el monarca haya vuelto a gritar "¡por qué no te callas!". Aunque su voz suene cada vez menos ascendiente.

