El resultado no inquieta a los argentinos
Desde la cámara que nuclea a empresarios de ambos países, Alberto Alzueta se mostró optimista acerca de una posible profundización de intercambios y cooperación.
San Pablo. "Creemos que después de las elecciones de octubre, va a haber una evolución en la relación. Ambas partes asumieron que los vínculos entre Brasil y Argentina y el Mercosur todo son irreversibles. Los principales candidatos tienen una visión común, con más o menos debate, pero de lo que se trata no es de reformular sino de profundizar la relación", afirmó Alberto Alzueta, desde la Cámara Argentino-Brasileña de Empresas. Alzueta consideró como primer aspecto positivo el que "será la séptima elección democrática de Brasil, totalmente libre y abierta, en la que hay opciones y debates, pero con un rumbo en favor de la democracia y el crecimiento económico".El empresario destacó que el intercambio bilateral que el año pasado bajó a 25 mil millones a raíz de la crisis internacional, llegará este año a 30 mil millones, con previsiones de un fuerte crecimiento para 2011."Entre nosotros ya empieza a haber un tipo de relación madura no sólo de intercambio comercial, sino de empresas que se están asociando y que se instalan a un lado u otro de la frontera. Ya no es sólo comprar y vender, sino que se establecen mecanismos de cooperación y diversificación", dijo Alzueta."En un tiempo, el intercambio que predominaba era en petróleo o trigo y ahora creció todo el sector automotriz, o la cooperación en software , pero lo positivo es que la anterior competencia se deja de lado para aunarse y buscar juntos nuevos mercados", agregó.En ese sentido, Alzueta matizó la reciente afirmación del titular de la Federación de Industrias del Estado de San Pablo, Benjamin Steinbruch, quien sugirió que "Brasil debería cerrarse". "La alusión se refería a China, cuya penetración puede afectar a todo el Mercosur y nuestra cámara ha denunciado también los daños que la injerencia china puede causar en competitividad y en sustitución de importaciones. Aquí, Argentina y Brasil deben unirse", declaró el empresario.Sobre las posiciones dadas por la candidata del Partido de los Trabajadores (PT), Dilma Rousseff, favorita de todas las encuestas, y su principal rival José Serra, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), acerca del Mercosur, Alzueta no mostró mayor inquietud. Serra sugirió semanas atrás que Brasil debería tener una diplomacia un tanto más dura con algunos vecinos, sobre todo en materia económica.Alzueta relativizó esos comentarios y estimó que "Rousseff quizá tenga una postura más firme con Argentina", pero desestimó un "portazo". El empresario consideró pertinente resolver el tema de las licencias previas y criticó medidas tomadas por el secretario de Comercio argentino, Guillermo Moreno, como una traba en las relaciones. "Nunca lo vimos tomar alguna medida por la integración, sino que fueron medidas nada amistosas", subrayó."Hay cosas que van a ayudar a fortalecer los vínculos y que no se están utilizando, como la posibilidad del uso de monedas locales que reduciría costos", afirmó.A diferencia de otras elecciones, en las que se tejían versiones sobre posibles virajes políticos o económicos, los resultados de octubre no agitan ningún fantasma entre los hombres de negocios.La explicación quizá pueda hallarse en algunas definiciones dadas a este diario por el analista Cóvis Rossi."La política económica de Lula ha sido de hecho controlada por el Banco Central. Tres son las claves que se pueden manejar en políticas económicas después de que el socialismo se derrumbó: la política monetaria, la política fiscal y la política cambiaria; dos de ellas son directamente controladas por el Banco Central que es presidido por un banquero que había sido elegido por el PSDB como diputado por Goiás, aunque ahora esté en el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), y que es Henrique Meirelles. Ése es un hombre de Davos. Yo lo conocí allí mucho antes de ser presidente del Banco Central, porque participaba como representante del Bank Boston, del cual era CEO. ¿Se puede decir que una política económica conducida por un hombre así es de izquierda? No lo creo", sostuvo el analista.No parece ser tiempo de grandes virajes en Brasil y no sólo por la previsible continuidad del mismo partido en el poder, según todos los sondeos.

