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El predicador calmo que emociona y contagia

No son pocos los gobernantes latinoamericanos que estarán en la misa de cierre del domingo.

23 de julio de 2013 a las 12:01 a. m.
El predicador calmo que emociona y contagia

Si Jorge Bergoglio logrará modificar algunas costumbres y actitudes de la rígida y muchas veces cuestionada cúpula de la Iglesia Católica, es algo que sólo lo dirá el tiempo. Lo que está claro es que con gestos y algunas decisiones concretas, al menos por ahora, el papa argentino ha logrado insuflarles una bocanada de esperanza y de aire fresco a todos los católicos.

Eso fue lo que se palpó ayer en las ruidosas calles de Río de Janeiro, sembradas de la sangre nueva del catolicismo. Más de un millón de jóvenes cantaron algunas letras que, seguramente, si las escuchó, debió haberle fortalecido el espíritu al nuevo Pontífice. “Lo dice el Papa, lo dicen los obispos, la juventud es lo mejor que tiene Cristo…”, entonaron chicos y chicas de los cinco continentes.

Francisco demostró ayer que es un líder calmo, pero que emociona y contagia. Es lo que se percibió en los jóvenes que lo aclamaron ayer por la calles cariocas.

Nadie sabe cuál será el mensaje final que Francisco les dejará a los jóvenes en este 28° Encuentro Mundial de la Juventud.

Se conoce que desde que llegó al trono de Pedro a mediados de marzo pasado, el papa argentino hace hincapié en la austeridad y en la necesidad de que la Iglesia se preocupe por los pobres.

Esta definición parece renovadora, y para algunos hasta revolucionaria, lo que marca el estado de la Iglesia que tomó Francisco. Los más débiles siempre debieron ser la prioridad de los pastores católicos.

Quienes siguen y conocen más en profundidad a Bergoglio, aseguran que no tendrá definiciones políticas en este encuentro con los jóvenes.

De todos modos, Francisco no se caracteriza por los discursos light. No son pocos los gobernantes latinoamericanos que estarán en la misa de cierre del domingo próximo, que seguirán con mucha atención el mensaje del papa argentino.

“Es un encuentro para jóvenes y me parece que Francisco apuntará a dejarle a la sangre nueva del catolicismo un mensaje de esperanza, pero también de compromiso y responsabilidad para proteger a los que menos tienen”, fue la síntesis del cordobés Javier Soteras, quien por estos días cumplirá una doble función: informar como periodista para Radio María sobre este acontecimiento y también analizar y recibir el mensaje del Papa, como cura que es.

Mesura y profundidad. Lleva poco más de 120 días como máxima autoridad de los católicos. Francisco transmite mesura y tranquilidad, pero no desprovista de profundidad.

Se ha mostrado preocupado por la imagen de su Iglesia y de algunos problemas de larga data, como las finanzas del banco oficial del Vaticano y las sospechas de abuso sexual de algunos de sus pastores. Francisco ha resuelto con mano firme, pero sin sobreactuación.

En un marco multitudinario y con jóvenes que pretenden cambios de fondo en la Iglesia, Francisco también sabe que toda Latinoamérica lo estará siguiendo.

Los contrastes sociales que se viven de este lado del Atlántico también forman parte de la preocupación del jefe de los católicos.

Precisamente, Brasil, un país con fuerte desarrollo en la última década, hoy vive las dos caras de la misma moneda: el bienestar no es parejo y en los últimos meses las protestas callejeras sacudieron la gestión de la presidenta Dilma Rousseff.

Es poco probable que Francisco haga referencia a estos problemas puntuales del país anfitrión, que ayer le abrió los brazos.

Pero no hay dudas que el Papa sentará postura ante los jóvenes acerca de lo que cree que debe ser la Iglesia Católica del futuro. Tal vez con un poco del estilo personal de su nuevo jefe jesuita: austero y preocupado por los más necesitados.