El pragmatismo, ante todo
Provocó que Estados Unidos contradijera, o al menos dejara de lado, su premisa más popular. Pedro Luque.
En la era de la mediatización, una polémica forma de manifestación organizada por una iglesia de apenas 50 personas no sólo logró poner en vilo al mundo entero, sino que además provocó que Estados Unidos contradijera, o al menos dejara de lado, su premisa más popular. La quema del libro sagrado del Islam en una pequeña ciudad de Florida podía generar un incendio de magnitud incalculable en el mundo musulmán. Tanto era el temor a una represalia masiva, que el propio Barack Obama dejó de lado la primera y más citada enmienda estadounidense, esa que reza que "el Congreso no hará ley alguna con respecto a la adopción de una religión o prohibiendo el libre ejercicio de dichas actividades, o que coarte la libertad de expresión...", y le pidió al pastor Terry Jones que desista."Podría reconsiderar si recibiera un mensaje de Dios", afirmó Jones. "Escuche a los ángeles buenos", le contestó el presidente. El ángel bueno parece haber tomado la voz del secretario de Defensa, Robert Gates, quien ayer telefoneó al pastor, quien un rato después anunció que cancelaba la hoguera. Nada se sabe sobre el contenido de esa charla.Tal vez para salvar las apariencias, Jones dio otro argumentó. Contó que el imán que planea construir una mezquita en la "Zona Cero", lugar donde estaban las Torres Gemelas, aceptó construirla en otro lado, lo cual fue desmentido por el líder musulmán.Mientras en otros países están prohibidas manifestaciones que impliquen la destrucción de símbolos, ya sean libros sagrados o banderas, en Estados Unidos las autoridades no pueden intervenir porque están involucradas libertades consagradas en su Constitución. Por eso se permite la quema de banderas estadounidenses en las manifestaciones, o los encapuchados del Ku Klux Klan pueden prender fuego cruces.Por eso, la poderosa Unión de Libertades Civiles de Estados Unidos defendía el derecho del pastor Jones a quemar ejemplares del Corán. "Es un derecho que tiene que ser respetado, porque cuando empiezas a erosionar los derechos de una clase de personas entonces empiezas a erosionar los derechos de todos", advirtió ayer esa organización.Sin embargo, la quema del Corán tenía otras implicancias. Se trataba de un acto simbólico destinado a agigantar el odio religioso hacia Estados Unidos y sus tropas desplegadas en el mundo musulmán. La erupción de violencia parecía inevitable.Por eso, Obama se saltó la primera enmienda de forma discreta e impidió que un grupo de estadounidenses extremistas se expresara.

