El plan independentista para burlar la prohibición
El gobierno central, por el contrario, recordó que el referéndum va en contra de la Constitución y negó que vaya a producirse.
España conoció ayer a una de las protagonistas políticas más buscadas de las últimas semanas: el Gobierno catalán mostró, por primera vez, una de las urnas que se usarán mañana en el referéndum de independencia que la región insiste en celebrar, pese a la suspensión de la Justicia.
“El domingo se votará”, insistió el portavoz del Gobierno catalán, Jordi Turull, en una comparecencia que aprovechó para poner cifras al referéndum: más de 5,34 millones de catalanes están llamados a votar y podrán hacerlo de 9 a 20. Habrá para eso 2.315 colegios electorales con 6.249 mesas.
El gobierno central, por el contrario, recordó que el referéndum va en contra de la Constitución y negó que vaya a producirse.
La Policía tiene orden de requisar las urnas y cerrar mañana los colegios electorales. Para burlar esa medida, grupos de padres y de activistas comenzaron a ocupar algunos de los centros que servirán como local electoral. La situación abre un panorama imprevisible.

